¿Por qué nos quejamos tanto?

PuñosUna queja bien fundamentada es esencial para avanzar y construir. No sabremos si algo está bien o mal hecho si no se plantean ideas contrarias, junto con las favorables, a lo que ya se tomó por sentado. Pienso también que el intento de censurar la crítica o la queja es nocivo, pues parte del hecho de no aceptar que algo que se está haciendo no es necesariamente algo que ataque al objeto de crítica.

Es decir: un ciudadano que critica al gobierno no quiere -necesariamente- deponer al gobernante, simplemente piensa que algo no funciona de la manera adecuada. Igual en una empresa, el empleado que critica probablemente pueda ayudar más a mejorar que el empleado que todo lo aplaude. Para mal nuestro y por alguna razón, algunos medios y gobiernos han hecho ver que toda crítica es mala. Yo creo que cualquier crítica es destructiva pero eso no es malo, pues tiene el objeto de cambiar algo, quizás quien la expresa esté equivocado, pero debe expresarlo primero para saber si lo está o no.

La crítica es opositora y no quiere las cosas de cierta forma, pero no quiere siempre destruir al “sistema”, sino una pequeña parte del funcionamiento de éste para -muchas veces- hacerlo mejor.

Trasladando esta visión hacia la forma en que, como cuidadanos, criticamos a políticas, leyes y procesos de nuestro Estado, observo que en México tenemos un serio problema con la crítica y la forma de tratarla. En primer lugar, las protestas han ganado enemistades entre una parte de la población, tanto por la forma en que los medios de comunicación y gobiernos tratan la protesta en México, criminalizándola, como por la forma en que la protesta misma afecta a otros, terminando en muchos casos visto como una serie de hechos que afectan más a otros ciudadanos que al gobierno mismo, el cual en muchos casos usa la estrategia de dejar que la manifestación se apague sola y tener oídos sordos ante los reclamos, resultando casi ileso.

Y creo que aquí está el problema: No solo tenemos (o somos) ciudadanos inconformes, sino que dentro del mismo país no hay medios (o hay pocos) para que nuestras inconformidades sean escuchadas. En muchos casos los Diputados y Senadores son representantes exclusivos del interés de sus partidos políticos y aunque existan algunas formas para que los ciudadanos podamos hacerles llegar solicitudes o quejas, éstos no representan (ni siquiera plantean) nuestros intereses en el congreso.

Pienso que la falta de comunicación entre gobiernos (en sus distintas formas) y gobernados es causa de nuestras tantas quejas. Tenemos así grandes inconformidades contra las reformas fiscal y energética, pero sabemos que sin importar lo que pensemos, nuestros representantes (en su mayoría) aprobarán lo que sus dirigencias partidistas les indiquen, y que esas dirigencias tampoco están interesadas en nosotros, solo lo simulan, dicen que lo están pero la realidad no lo refleja.

Nuestras quejas y protestas llegan casi siempre a oídos sordos, y quizás tenga razón la ciudadana Adriana González, a quien hace poco (12/12/13) leía expresarse sobre nuestras protestas y quejas:

“Desde que tengo uso de razón el pueblo se queja de las decisiones y el abuso del gobierno, siempre igual, como una película repetida. Y siempre la gente habla, se queja, realiza manifestaciones, a veces grandes, a veces pequeñas pero el gobierno siempre resulta ganador. Será que solo nos gusta hablar y quejarnos pero en el fondo simplemente estamos resignados que nada pasará, como profecía autocumplida. Quizá solo necesitamos el derecho de indignarnos para sentir que hacemos algo pero en el fondo sabemos que es lo único que tenemos. Mucha gente piensa cómo se podrían arreglar las cosas, mucha gente derrocha intelecto, provoca admiración pero nada más, resignados igual.”

Coincido, en mucho, con ella. Nos quejamos, nos manifestamos, vociferamos, escribimos… pero al final se impone lo que aquellos que gobiernan ya decidieron.

Quizás si hubiera mejores canales de comunicación, más cercanía de la autoridad con la gente. No para que se haga lo que “la mayoría” o “la minoría” quiere, sino lo que mejor convenga a todos. Las mayorías no son absolutas, quienes hoy apoyan algo mañana desaprueban otra cosa y, creo, es algo que quienes nos gobiernan no han entendido: Fueron elegidos por mayorías (relativas o absolutas) pero gobiernan para todos, no solo para quienes los eligieron.

Probablemente así seguiríamos quejándonos, pero sin intentar ofender o atacar tanto, pues sabríamos que, por lo menos, nos escuchan y nuestra voz puede tener repercusión en la construcción de la democracia, no solo en la construcción de la protesta.

Eduardo Porras

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Categorías:Ciudadanía, Democracia, Justicia, Medios de Comunicación, Mexico, Poder, Política, Sociedad, Temas Generales

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