Mano dura – Cuando el Estado no existe

Un gran operativo policiaco en Chihuahua, que mezcla al ejército mexicano, la policía estatal y cuatro cuerpos de policía municipal se realiza para recuperar un vehículo oficial robado, una camioneta propiedad del departamento de seguridad pública de la capital del Estado que le fue robado a la subdirectora de prevención de la institución. Situación contrastante con la indiferencia con la que la misma autoridad trata a quienes sufren de robo de su automóvil.

En 2012, fueron detenidos, en Hermosillo, Sonora, dos padres de uno de los niños fallecidos en el incendio de la guardería ABC en 2009, quienes realizaban una “pinta” en el suelo invitando a una marcha de exigencia de justicia. El gobierno de la ciudad expuso que los afectados cometieron un delito y fueron detenidos en flagrancia, mientras que el politólogo José Merino comentó que no existe el delito de vandalismo en el código penal de Sonora.

Por otro lado, en los Estados de Guerrero y Michoacán, así como en otros -aunque en menor grado-, se ha presentado el “fenómeno” de las llamadas Policías Comunitarias. Sistemas de seguridad emergidos de la sociedad y no de las instituciones gubernamentales con el fin de brindar protección a una comunidad con reglas que pueden resultar peligrosas para cualquiera que no pertenezca a ésta, pero que a fin de cuentas tiene por objeto sustituir a una poco eficiente policía institucional

No es el objetivo de este texto el enumerar situaciones complicadas que involucran a la autoridad, sino intentar mostrar la forma en que ésta no solo abusa de los recursos que el poder les otorga, en beneficio de ellos mismos -como en el primer caso-, sino que abusan también de estos recursos para usarlos contra la sociedad que gobiernan. Seguramente con estos ejemplos, muchos más emergen y son dignos de ser comentados.

Me pregunto por qué quienes reclaman “mano dura” contra aquellos bloquean carreteras o toman protestainstituciones no hacen primero un reclamo a las autoridades por las omisiones o acciones que ahora condicionan la protesta. Igualmente surge la duda de por qué se cuestiona antes la existencia de la policía comunitaria que la inexistencia de autoridad o la colusión de la policía con el crimen organizado en las zonas donde surgen estos grupos. Mucha gente reclama un accionar de la autoridad contra los grupos de autodefensa pero omiten reclamar en el mismo espacio la inutilidad de la autoridad y el abandono en que se dejó a la comunidad que ahora se organiza sola para protegerse.

A un sistema autoritario que busca privilegios particulares y fortalecimiento del individuo que gobierna y no de la institución del gobierno, le interesará siempre manipular la información a través de medios afines para que parezca que ellos siempre están bien y quien reclama está mal, que el sistema está bien y las personas necesitan de “mano dura” para alinearse y no de buen gobierno que no genere protestas, sino que escuche y atienda, en vez de reprender y abusar del poder en beneficio de sus integrantes.

Creo que en muchas formas hoy en México se criminaliza la protesta, y mientras sigamos viendo casos en los que solo la autoridad se beneficia de las instituciones que deberían ser democráticas, abandona a los ciudadanos a su suerte, reprime a quien reclama justicia o quien pide ser escuchado, no podremos hablar de paz y bienestar social sino de represión sistemática. Se utiliza a los medios de comunicación para generar opinión favorable al gobierno y evidenciar a quien se queja o reclama como un flojo a quien le gusta protestar “por deporte”; se vuelve común utilizar a la policía o al ejército en beneficio de funcionarios públicos o bien, en contra de los ciudadanos cuando lo que hacen parece desprestigiar a la autoridad.

Si esto fuese un partido de beisbol, sería como tener al “umpire” beneficiando a un equipo y a los medios difusores generando opinión favorable al árbitro mientras a cualquiera que reclama parcialismo se le juzga como violento y se le expulsa del estadio.

Lo he mencionado en muchas formas en otras ocasiones, pero hoy se concreta en una frase: No existen personas anti-sistema, existen sistemas anti-personas.

Desafortunadamente hay quienes prefieren al sistema que a las personas, sin ver que el primero se debe a éstas últimas. Sin ver que si el Estado no existe, lo único que queda es mano dura para todos, no solo para aquellos que protestan.

Eduardo PS

…en twitter: @eduardopolis

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Categorías:Ciudadanía, Decadencia, Democracia, Gobierno, Mexico, Poder, Sociedad, Temas Generales

2 respuestas

  1. Reblogueó esto en Roblesmaloof's Blog.

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  1. ¿Por qué nos quejamos tanto? « El blog de Eduardopolis

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