El Derecho a Criticar

No mucho tiempo atrás, en mi trabajo anterior, tuve oportunidad de tener un jefe directo que me permitió una libertad de expresión inconcebible hasta el momento en la empresa. Mi postura incluía expresarme, incluso contrariar y manifestarme en cada junta de trabajo ante cualquier cosa con la que no estaba de acuerdo.

La postura, sin embargo, no incluía desobedecer ni desconocer al jefe; finalmente si le reclamaba a él es por el puesto que ocupaba, no me ocuparía de llevar mis reclamos a mis demás compañeros pues no tendría sentido, ni sería tan poco listo como para no hacer lo que mejor me convenía que era dar a la empresa los resultados que esperaba de mi y para los que fui contratado.

Entendí que la obediencia no implicaba sometimiento ni agachar la cabeza y que podía manifestar mis desacuerdos (incluso abandonando las juntas cuando me parecían absurdas) sin que eso pusiera en peligro a la empresa ni a sus intereses. Muchas veces mis posturas llevaron a buenas decisiones en beneficio de todos y jamás la economía ni los activos de la empresa estuvieron en riesgo. Esto duró seis años, sin que mis posturas fueran un problema -aunque quizás sí una molestia-.

Tal como esto, creo que la oposición al gobierno (incluso la políticamente incorrecta) no afecta en nada al desempeño de éste y puede dar al gobernante y a los líderes políticos del país un panorama de las situaciones que necesitan atenderse con urgencia. Esperar que no se tenga oposición o que todos los desacuerdos sean “bonitos y educados” es utópico e imposible. Considero que un gobierno muestra inmadurez y poca capacidad de gobernar cuando reprime a quienes lo confrontan o a quienes están en desacuerdo con sus decisiones o ideas.

Como ciudadano y como persona con sentido crítico, no me corresponde aplaudir todo lo que el gobierno haga, pero sí debo cuestionarlo todo, analizando la utilidad para la población en cada decisión que éste tome y señalando todo lo que considere que esté mal hecho.

La función del gobierno es administrar los recursos de la población y utilizarlos en su beneficio. Y para esto no entiendo cómo podría saber de las carencias o necesidades sociales si no se atiende a la oposición, especialmente a aquella que no está representada directamente en el sistema político. Supongo que quieren que un buzón de sugerencias lo resuelva todo.

Ante los lamentables sucesos del día de ayer en el Distrito Federal (ver aquí y aquí) durante la toma de posesión del nuevo gobierno no puedo adoptar una postura conformista creyendo lo primero que los medios de comunicación pretenden que crea. Suponer que el gobierno es inocente completamente y que todos los que protestan son violentos me haría sentir irresponsable y manipulable.

Mi función, pues, como ciudadano con sentido crítico es no creerle al gobierno en automático, cuestionar todo lo que venga de él y no dar nada por hecho solo porque un medio de comunicación (o todos) difunden una nota relacionada con eventos alrededor de éste.Ciudadanía Crítica

Una postura crítica sensata me permite entender que no todos los que protestan son violentos, o que no toda la violencia sucede porque la gente sea mala, o que el gobierno no siempre es bueno -ni malo, aunque siempre hay que cuidarle las manos y cuestionarlo- y que estar casi siempre en desacuerdo con el gobernante en turno no me convierte en su enemigo.

Desde mi postura, sugiero tener cuidado con algunas sentencias irresponsables que pretenden hacer ver que todos aquellos a quienes no nos cae bien este gobierno federal (y el partido del que emana) queremos que le vaya mal y que además somos partidiarios de tal o cual persona opositora. No, no queremos que le vaya mal, queremos que le vaya bien a la gente primero, después y siempre y no priorizar -jamás- al gobierno en importancia sobre la población gobernada.

Parece que hay muchos incapaces de entender que tenemos derecho a disentir, a criticar y a -incluso- no apoyar lo que el gobierno haga y decida.

Ante la intolerancia de algunos en el gobierno y la irresponsabilidad de algunos medios de comunicación y periodistas que criminalizan la protesta en general, sugiero tener cuidado, estar siempre alerta y, sobre todo, cuestionar, criticar, mantener ojos bien abiertos pues el gobierno no es una empresa sino un administrador.

Quizás algún día logren entenderlo. Quizás algún día, antes de reprimir y criminalizar la protesta, escuchen.

Eduardo PS

.

Anuncios


Categorías:Ciudadanía, Democracia, Gobierno, Medios de Comunicación, Mexico, Periodismo, Poder, Política, Sociedad

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s