Desinformación Oficial

A finales de 2010, en medio de una crisis financiera en la empresa para la cual trabajaba, vivimos una crisis de comunicación. Hubo una serie de mentiras para intentar sobrellevar las fallas que nos habían llevado a la primera crisis. Éstas consistían en desinformar sobre acciones y decisiones, negándolas o informando que hacían “X” cosa cuando en realidad hacían “Y”; otra mentira consistía en negar que una acción pudiese tener resultados negativos, o incluso afirmar que todo estaba “perfecto” cuando en realidad no lo estaba.

El resultado final fue malo, algunos empleados decidieron también mentirle a la empresa, lo cual derivó en un fraude financiero de parte de la administración y en otro fraude comercial de parte de la gerencia local. Las mentiras por parte de la dirección solo acarrearon desconfianza que en empleados de ventas se reflejó en pérdida de certidumbre laboral y, consecuentemente, bajas ventas; esto a su vez repercutió en el desarrollo de servicios y -al final- en pérdida de capital, tanto económico como humano.

Pienso que en México tenemos en este momento una crisis de comunicación. No es extraño que muchos ciudadanos utilicemos Twitter para seguir a personas -no afilidas a medios informativos- que reportan situaciones de riesgo o se atreven a informar de asuntos, tanto particulares, comunitarios o aquellos relacionados con el gobierno, que los medios de comunicación censuran y las autoridades niegan o esperan demasiado tiempo para reconocer.

Ha sucedido tanto en Reynosa, Monterrey como en Ciudad ‘Neza’: la gente reporta una balacera, una situación de riesgo, etc., y la autoridad lo niega amparada por medios de comunicación (recordemos el lamentable caso del desinformador Ciro Gómez Leyva), acusando a la gente de malinformar y utilizando a periodistas y medios allegados al poder para desestimar esfuerzos ciudadanos por informar, basándose en algunos reportes de algunas personas que mienten o informan mal para decir que todos quienes usamos la red social queremos infundir miedo o somos irresponsables.

Basta que usted siga a personas confiables y sensatas para que, aunque aparezca desinformación en su timeline de Twitter o a través de un ‘hashtag’ como #reynosafollow, #mtyfollow, etc., usted se de cuenta de la veracidad y el verdadero impacto que puede tener -o tiene- un evento de riesgo para la población.

Lamento siempre que no tengamos un periodismo informativo, que ayude a la gente, parece que tenemos periodismo para criticar y exhibir pero no para informar y ser útil a la población. Sería muy bueno que en situaciones como la ocurrida anoche -5-09-2012- en Cd. Nezahualcoyotl el periodismo usara la información que fluye en Twitter para indicar los lugares de riesgo y para investigar exactamente qué pasa en la zona. Por esos usuarios confiables yo sé que lo que pasó fue real, hubo mucha desinformación incluso por parte de gente asustada que reportó incorrectamente pero que no afectó el hecho como para no darse cuenta de que es real.

El periodismo masivo en México parece basarse en que, si no es “investigado” por uno de sus reporteros y si el gobierno no avala la información, no debe difundirse o debe descalificarse… y es por eso que muchos buscamos dónde más podemos informarnos, porque ese periodismo no nos sirve, y sí le es útil a intereses poco éticos, como los de un gobierno anti-ciudadano.

Tengo algunas reglas para procesar la información: 1. Analizar todo lo que surge de medios masivos de comunicación, no creerles porque sí; 2. Nunca creerle a los gobiernos; 3. Validar todo lo que se publica con información proveniente de ciudadanos. Eso es algo que el periodismo no ha aprendido o no quiere aprender: a validar la información, a ser útil, a no mentir por ganar la nota.

La crisis de información que yo viví en la empresa afectó solo a ésta y a sus empleados, tuvo nula repercusión fuera de ésta y a pesar de todo sigue existiendo. Una crisis de información fomentada por gobiernos temerosos o malintencionados y por medios vendidos o aplacados genera repercusiones mucho más allá del sitio donde suceden los hechos, del gobierno o del medio, la repercusión está en lo social.

Y no debe asombrarnos que la sociedad -o una parte de ésta- reaccione hostilmente hacia esos medios poco útiles y a gobiernos que no sirven a intereses ciudadanos.

A pesar de todas sus fallas, prefiero informarme en Internet, aún con su desinformación y polarización es mejor esto que tenemos hoy que antes cuando solo los medios desinformaban y polarizaban. Hoy es más fácil librarse de eso.

Eduardo PS


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Categorías:Ética, Ciudadanía, Democracia, Medios de Comunicación, Mexico, Periodismo, Poder, Redes Sociales

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