Hacked: ¿En dónde está el fraude?

Está usted sentado frente a su computadora, ingresa al sistema de correo electrónico del trabajo e inicia su jornada. Envía tanto mensajes personales como laborales, algunos de carácter confidencial y de suma importancia para usted y/o para su empresa.

Sin embargo no todo es como la pantalla de su equipo aparenta…  un virus fue instalado y el anti-virus lo pasó por bueno, engañando por completo la seguridad. Ahora su computadora, cuando usted ingresa a algún sitio, envía información como cuentas, contraseñas y mensajes, a un sitio determinado por quien le envió el mensaje. La gracia de esto es que no es algo fortuito, no hay azar en el asunto sino que fue premeditado: quien le insertó el virus sabía que usted abriría el mensaje, no fue casualidad.

Tenemos en México un sistema electoral aparentemente confiable y rigurosamente observado tanto por instituciones como por ciudadanos, compuestos por un instituto, el IFE que -casi sin duda- es confiable a pesar de los errores humanos que puedan presentarse. El sistema del IFE es bueno, es una estructura diseñada para evitar fraudes en conteos y para computar correctamente los votos y corregir los “errores” que intencional o involuntariamente pudiesen afectar al sistema de conteo de votos. Ante muchos ciudadanos, hay pocas razones para desconfiar del IFE.

Pero el sistema electoral no es el IFE solamente ya que los partidos políticos, el Tribunal Electoral, la ley electoral (expresada en el COFIPE), la FEPADE, etc., son factores en una elección, además del procedimiento electoral mismo, consistente en las campañas -promoción del voto-, y las votaciones.

El problema es que los partidos políticos han encontrado la manera de jugar al margen de las reglas, y desde la perspectiva de éstas elecciones pareciera que el PRI jugó para hacer que todo en la pantalla apareciera como un triunfo bien ganado y legal… Legal sí, pero ¿acaso ético?

El PRI está siendo acusado de compra de votos, gastos excesivos ante topes de campaña, financiamento con dinero público no asignado a la institución (a través de gobiernos estatales) y, en otros casos, de ensuciar el procedimiento electoral coaccionando el voto de algunos.

Son acusaciones serias, y algunos creemos que es posible que el PRI haya hecho todo eso. Habrá especulaciones, otros compartirán lo vivido antes y durante la jornada electoral, tendremos información “fugada” del mismo PRI o de los gobiernos que pudieran haber apoyado económicamente la candidatura de Enrique Peña Nieto.

Apegándonos a la definición de la RAE para la palabra fraude, que dice que éste es una acción contraria a la verdad y a la rectitud, que perjudica a la persona contra quien se comete, podríamos decir que no hace falta hacer un fraude en el IFE, sino que el fraude puede hacerse durante la campaña para engañar y realizar acciones contrarias a la rectitud para perjudicar a otros… o beneficiarse a costa de otros. En este caso: hacer acciones contrarias a la rectitud para ganar una elección.

No tengo datos de valor legal en mi mano -los datos los han presentado otros- para afirmar que hubo un fraude a este nivel, tengo datos basados en mi observación del comportamiento de políticos locales, en la experiencia al observar cómo gobiernos han apoyado a su partido con recursos públicos e información que tanto instituciones políticas como ciudadanos han compartido y que me permiten pensar -afirmar le corresponde al TEPJF- que sí hubo un fraude de parte del PRI.

Tanto la izquierda como el PAN han afirmado esto: la poca ética de las prácticas del PRI para ganar las elecciones pueden darle legalidad, a través del Tribunal Electoral, al triunfo de Enrique Peña Nieto, mas no le darían legitimidad.

Ignoro si las pruebas que se presenten sean suficientes para anular una elección, pero de mi parte, espero que el resultado de todo el alboroto post-electoral en México sirva para que en 2018 tengamos leyes que castiguen los fraudes por campañas tramposas y todas las irregularidades que se detecten en esta elección, independientemente de lo que ocurra en estos días. Si hubo trampa, yo espero que se castigue.

El sistema ha sido hackeado por el PRI… y usted ni cuenta se dio. Es muy probable que nos hayan hecho un fraude y éste pasará por legal. Tan solo se trató de aprovechar las vulnerabilidades del sistema.

Eduardo PS

Nota: sí, todos los partidos políticos han hecho cosas raras, pero estamos hablando -ahora- del PRI… a final de cuentas, quien haga trampa, debe ser castigado.

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Categorías:Decadencia, Democracia, Gobierno, Medios de Comunicación, Mexico, Poder, Política

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1 respuesta

  1. Siento que, se castigue o no este fraude, México cambio en un aspecto: perdimos el miedo a expresarnos libremente, nos manifestamos en las calles sin bandera política, es un gran logr. Ya sea que nos impongan un presidente, o no, hemos obtenido como ciudadanos una gran ventaja, aplicaría la frase: esto no se quedará así. Para Enrique Peña Nieto las cosas no serán fáciles, ya no somos un pueblo silencioso y agachado, estas elecciones las vivimos duramente, y duele que no tengamos leyes que castiguen tales irregularidades y solo se apliquen multas. Pero repito, al siguiente día de las elecciones México no fué el mismo.

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