¿Por qué gana el PRI?

El PRI: una institución que ante los ojos de muchos -incluyéndome-, se compone por malos gobiernos, corrupción, derroche de dinero público, enriquecimientos ilícitos constantes, nepotismo, fraudes electorales, compra de votos, mentiras, manipulación mediática, represión a ciudadanos y medios de comunicación, asociaciones delictuosas, …, [agréguele sus percepciones, o hechos, aquí], etc.

Considerando esto, cabe preguntarse: ¿Entonces por qué gana el PRI?

Creo que gana haciendo trampa, eso pienso, no me he puesto a reunir pruebas para “armar un plantón o cerrar calles” pero es algo que muchos hemos visto: medios de comunicación que solo hablan bien del PRI y mal de los otros (cuando llegan a hablar de sus adversarios), compra de votos, excesos de publicidad electoral, etc. Se percibe que están dispuestos a hacer lo que sea para ganar, porque todo vale para ello. Total, al final, solo pagan las multas correspondientes y se quedan con el poder.

No sería bueno ubicar al PRI solo como tramposo, habrá algunos casos en los que tengan buenos gobiernos (si se sabe de alguno, se vale decirlo) y no hayan hecho trampa para ganar, pero creo que en raras ocasiones podría escapar algún partido políticoo gobierno mexicano de estos dos señalamientos, especialmente del segundo.

Y ¿por qué después de probar gobiernos distintos a los del PRI, en casi todo México hay un regreso hacia gobiernos de este partido?

Creo que además de los engaños que vemos (pero pocas veces podemos o queremos documentar), la oposición ha jugado a favor del PRI en cuanto ésta llega al gobierno, al suponer que porque la ciudadanía les dio el poder, puede usarlo para hacer cosas similares a las que hace el mismo PRI -enlistadas al principio del post-, o incluso peores, como ya se ha comentado, por ejemplo, en el caso del PAN en este mismo blog.

Tanto la derecha, representada por el PAN como la izquierda, representada por varias corrientes políticas -pero casi siempre unificadas en el PRD- han sido poco consistentes, inteligentes y contundentes a la hora de enfrentar al PRI: pareciera que a ambos les interesa solamente hacer buenas campañas para ganar (y últimamente ya ni eso) pero al llegar a ocupar los cargos públicos se olvidan de la ciudadanía que les respaldó con su voto y solo atienden las “necesidades” de aquellos que los respaldaron económicamente durante la campaña, o voltean a ver a quienes les apoyan “moralmente” o forman parte directa o indirectamente de sus partidos o corrientes políticas, pagan sus favores antes que retribuir a la sociedad.

Aparentemente la mediocridad de la oposición al PRI lo ha fortalecido, sin embargo pienso que esta fortaleza es falsa, son derrotables por una oposición inteligente, partiendo no solo de campañas en contra, sino de propuestas apegadas a las necesidades de la población en general y de buenos gobiernos que prioricen la justicia social, el cumplimiento de la ley y la atención ciudadana -no solo de los ciudadanos que creen que les votan-.

Lo que queremos, a fin de cuentas, es que nadie haga trampa y que se gobierne bien, y parece que pocos lo entienden. Si la izquierda y el PAN quisieran elecciones limpias, hubieran limitado los recursos públicos para fines electorales, reducido los topes de campaña y se hubieran amarrado un poco las manos con reformas electorales/políticas sólidas, que favorecieran la transparencia y fortalecieran el poco poder político que tenemos los ciudadanos; pero creo que les tiembla la mano en cuanto sienten que sus recursos también se verán afectados.

El PRI, tanto como el PAN, PRD, PT, etc., tiene derecho a ganar elecciones. A lo que no se tiene derecho es a engañar y todos los partidos han estado prestos para hacerlo.

Los ciudadanos debemos aumentar las exigencias a todos los partidos y gobiernos -sin distinción- por el cumplimiento de las leyes vigentes, la exigencia de la creación de nuevas leyes que nos beneficien (a nosotros, no a los partidos políticos), y la definición político-ideológica que nos ayude a apoyar a los candidatos que mejor nos convenga en lo colectivo.

Le corresponde a la oposición de cualquier gobierno-partido corrupto, ser inteligente, convencer, hacer campaña… y cuando llegue al poder, no ser igual que aquel que criticó.

Ojalá fuera tan simple hacerlo.

Eduardo PS

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Categorías:Decadencia, Democracia, Gobierno, Justicia, Medios de Comunicación, Mexico, Poder, Política, Temas Generales

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