Bombardeo

Londres… 1940-1941, la ciudad está bajo ataque y constantemente hay que ocultarse para no morir en un bombardeo de las fuerzas alemanas. En imágenes y fotografías de aquellos entonces, se ve a gente tapándose los oídos debido al ruido de las bombas explotando sobre sus cabezas y lo imagino, solo puedo hacer eso, debe ser algo aterrador y escalofriante. Lo único que puedo recordar como analogía es una fuerte granizada conmigo sentado en el asiento del coche esperando que aquel ruido infernal, que parecía que perforaría la lámina, terminara.

Sin afán de faltar al respeto de las víctimas de guerra, pero viendo que casi no hay lugar al que podamos entrar en Internet, revista o periódico que no incluya información sobre las elecciones y los candidatos en México, evoqué aquellas escenas en que la gente se cubre los oídos para no escuchar las explosiones. De pronto me sentí abrumado por la información aún cuando las campañas políticas no han comenzado. Si no es por los esquivos legales que los partidos políticos hacen para poder promover a sus candidatos, es mediante la prensa que, considero, hace una cobertura morbosa y excesiva aún en temas sin importancia para la sociedad (como el vehículo en el que un candidato acudió a registrarse).

Junto a este bombardeo electoral (al que le faltan aún los spots oficiales de campaña), tenemos spots televisivos tanto de gobierno federal como estatales y municipales, los cuales aprovechando que la ley no les prohibe aún promocionarse realizan campañas masivas de difusión de sus obras de gobierno. Esto, por las siguientes razones, me parece preocupante y considero que las autoridades, a través de congresos locales y federal, deben tomar cartas para regularlo. O bien tenemos, como ciudadanos, que exigirlo.

Principalmente durante el mediodía y la noche, además de los espacios en la prensa y en Internet, el gobierno federal y el estatal (en el caso de Chihuahua, mi Estado), además del municipal, han comenzado una intensa campaña de promoción de obra pública, incluso de aquellas cosas imperceptibles de inmediato como los sistemas de becas, el aumento del empleo en el país, la construcción de presas, carreteras, puentes, escuelas y parques. Me preocupa que en muchos casos los gobiernos anuncian y presumen obras que no están siquiera iniciadas, que son solo proyectos, o se adjudican méritos que no les corresponden.

El Gobierno Federal, en al audio de un comercial sobre una planta de motores en Chihuahua, parece hacer referencia a que la planta existe gracias a ellos, cuando en realidad entró en funciones en 1983; mientras en spots del gobierno estatal (PRI) se presumen presas para riego de las cuales se comenta que no existen aún o por su tamaño no ameritan el anuncio; hay un exceso de información innecesaria que el año pasado no estaba presente en los medios y que está destinada (en el fondo) a presumir las bondades del partido político en el poder.

Me preocupa por la intención de fondo: apoyar al partido que los respalda y del que emanaron. Me preocupa también el gasto que esto representa pues los espacios publicitarios no han de ser gratuitos. La publicidad del gobierno puede ser legal, pero considero que queda lejos de ser ética en su aplicación.

Más allá de la intención, centrémonos en el gasto: ¿Por qué no utilizar esos recursos en la construcción de obra pública útil? ¿Por qué no invertirlo en educación, en parques y jardines, en espacios deportivos, etc…? ¿Por qué hacer que tanto dinero público, que debe ser invertido en provecho de la sociedad, va a parar a manos privadas a través de la publicidad sin ser retribuible a la ciudadanía?

No veo utilidad alguna en el gasto publicitario por parte del gobierno, así como no existe utilidad en el diseño de logos y marcas en cada administración. Es dinero desperdiciado, inútil completamente para la sociedad.

A los gobernantes, diputados y senadores, puedo decirles: No necesitamos que nos avisen qué hicieron, necesitamos que realmente hagan las cosas. No necesitamos que gobiernen por discursos en Televisión, necesitamos obras públicas reales y útiles, no de relumbrón, además de dinero invertido en actividades e instituciones que beneficien a la sociedad, no a los medios de comunicación.

A mi, por lo pronto, sí me harta el bombardeo mediático… y aún no comienzan las campañas.

Preparémonos, pues, para ver cómo nuestros recuersos van a parar a empresas en gastos que no nos benefician.

Eduardo PS – @eduardopolis

Me permito destacar lo siguiente: Existen periodistas, como el caso de Alejandro Navarrete (@AleksWeb) interesados en la creación de medios confiables de información que ayuden filtrar los excesos y a “separar el trigo de la cizaña”. Con esta intención fue creado el sitio mediosyciudadanos.com con la cuenta @MediosyCiudadan , la cual los invito a seguir y a estar atentos a su contenido.

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Categorías:Ciudadanía, Democracia, Periodismo, Política, Redes Sociales

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3 respuestas

  1. En Puebla sucede lo mismo. Aquí, el gobernador se gasta una millonada en colocar su cara en todo lo que se deje para promoverse y promover a la esposa, como si estuvieran en campaña constante, cuando lo que ellos tanto cacarean es su trabajo. Ni los informes de gobierno deberían darse en un recinto gigantesco sino ante el congreso, sin tanto gasto y con una copia impresa en periódico y/o Internet para que el ciudadano pueda consultarlo. Los espectaculares salen sobrando y con ese dinero podrían hacerse milagros en escuelas y comunidades de la Sierra que sigue siendo tan pobre.

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  2. Una analogía por demás asertada Eduardo y muy bien ubicada en la realidad que nos golpea a los mexicanos, hoy precisamente que fui al cine con mi hermana, llegué un poco empezada la función y pero cuál va siendo mi sorpresa que en vez de cortos cinematográficos, me encontré con una entrevista POSADA y claro pagada por el Partido Verde, obvio, resaltando los “logros” en avances ecológicos en México… me generó esa repulsión de la que se habla en tu texto, de decir: ni el cine se salva y más alarmante aún como bien lo dices: el dinero que invierten en pagar esos espacios publicitarios. En fin y como bien lo señalas: ¡y lo que falta! saludos!

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  3. El otro día escuché un spot del IFE en el radio que me dejó en shock. Es un diálogo entre dos “compadres” que se alarman de “lo que está ocurriendo en otros países” haciendo una clara referencia a los movimientos de indignados en Europa, y a las revoluciones de Medio Oriente, y jactándose de que en México somos gente “civilizada” que no va a recurrir a esas “acciones” violentas y expresará su voluntad en los comicios. Una absurda campaña, llena de clichés que manipula la falta de cohesión de la sociedad y apunta como negativo aquello que recurre a salir a las calles para exigir acciones democráticas por parte del gobierno. Una real patraña.

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