De franelas y otras hierbas

En días pasados charlaba con un tío residente de Kansas City. Entre muchas charlas surgió lo siguiente: muchos ciudadanos de Kansas piden acción a la autoridad en cuidar los límites de velocidad en los “Freeways” ya que ha aumentado la cantidad de gente que no respeta los límites de velocidad. El problema aumentó cuando los ayuntamientos redujeron sus presupuestos debido a la crisis económica, reduciendo también la cantidad de policías y limitando las funciones de los que quedaron en las corporaciones al cuidado de la ciudadanía en zonas residenciales y no en carreteras.

Esto anterior ocasionó que, al haber menos policías, la gente no se sintiera limitada por los señalamientos de límite de velocidad para así conducir con la rapidez que deseaban. Curioso, ¿no? Gente educada y preparada, perteneciente a una sociedad de leyes y ordenada rompe las reglas en cuanto no hay nadie que castigue. No, no es exclusivo de México y de nuestra “poco educada y respetuosa” sociedad, sucede en todos lados, parece estar en la naturaleza humana.

El día de hoy surgió una noticia que llamó mi atención por lo absurdo que parecía, y es que resultó que un grupo de personas, tradicionalmente llamados “franeleros” protestó en la Ciudad de México contra la instalacion de parquímetros. La noticia causó indignación en muchos que criticaron a este grupo por su descaro, ya que aunque el gobierno de la Ciudad ha pretendido regular su actividad, a final de cuentas muchos de ellos operan al margen de la legalidad explotando el miedo de los ciudadanos a que su vehículo sea maltratado si no cooperan con ellos.

Más que centrarme en la crítica al grupo, al cual no justifico en absoluto, quisiera resaltar dos puntos importantes:

  1. No son personas que quieran dedicarse a actividades ilícitas, están ahí porque en general el país no ofrece posibilidades de empleo para todos y eso limita las opciones para muchos. Toda actividad fuera de la ley tiene una causa y en este caso, como lo comentó Mario Valle en Twitter: “Me sorprende e indigna quien se sorprende e indigna por la marcha de los franeleros. El problema es de todos: se llama desempleo“.
  2. Estos grupos de “cuidadores” de automóviles han crecido al margen de la ley pero cobijados por autoridades corruptas; incapaces de proporcionar condiciones seguras de vida y de fomento a la creación de empleo/empresas/etc., han preferido lidiar con el problema aceptando la participación de la ciudadanía en actividades ilícitas.

Hay que insistir: no se justifica la actividad ilícita, es solo que hay que entender sus causas y no simplificar todo a una simple clasificación de “gente buena – gente mala”. Habrá gente complicada dentro de estos grupos pero no acepto la comparación del franelero con un narcotraficante.

Lo resumo así: es absurdo que los franeleros marchen exigiendo que no se instale un sistema legal para continuar con su trabajo, pero es aún más absuro que los ciudadanos que nos indignemos por esto sigamos aceptando discursos baratos en las campañas políticas y de nuestros gobernantes en vez de exigirles acabar con los sistemas disfuncionales que permiten y fomentan actividades fuera de la ley. Podemos decir que la sociedad tiene el gobierno que se merece pero no por ello vamos a justificar a un gobierno corrupto con policías coludidas con el crimen organizado y extorsionadores/encubridores de grupos al margen de la ley (como los franeleros).

Una parte de la sociedad y la autoridad es corrupta y por ello el sistema social-económico no funciona para todos. Sin embargo simplificar este problema etiquetando como “malvado” al franelero y como “buenos” a nosotros solo complica las cosas; decir que con no dar dinero al franelero solucionamos el problema raya en lo ridículo ya que ni con nuestra intención ni con pensarlo vamos a cambiar a una sociedad entera en sus usos y costumbres. La sociedad está representada ante ella misma y ante agentes externos por la autoridad, es a ésta a quien debemos exigir que no se coluda con delincuentes, que cree condiciones para que se generen empleos y que solucione los problemas de inseguridad y delincuencia que nos invaden.

En Kansas City, en Chihuahua o en la Ciudad de México, si un ciudadano sabe que la autoridad le castigará por violar la ley, dejará de violarla… o poniéndolo de otro modo: “en cuanto la autoridad se descuida y el castigo deja de existir, al ciudadano -educado o no- dejarán de importarle muchas reglas”.

Es el miedo al castigo social (ejecutado por la autoridad) lo que mantiene bien portada a la gente; si éste desaparece y además la gente no tiene qué comer, el panorama se vuelve más que complicado.

Eduardo PS

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Nota: tómese esto como un llamado a no simplificar los problemas sociales. Yo también he tenido problemas con franeleros y limpiavidrios… y con ingenieros, contadores y demás gente. Corruptos, malos, ilegales y violadores de la ley hay en todos lados, así como autoridades que no hacen lo que les corresponde y algunos ciudadanos que sabemos que “el sistema” no furula.

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Categorías:Ética, Decadencia, Democracia, Educación, Gobierno, Sociedad

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4 respuestas

  1. Voy a ponerlo de esta manera:

    No pretendo que les caigan bien los franeleros, ni siquiera quiero con este post que sientan empatía por ellos (lo cual sería, quizás, bueno pero no es el tema aquí), tampoco quiero que se sienta que los defiendo. No.

    Lo que pretendo es que se vea que los franeleros no están ahí porque un mandato divino llegó y les dijo que tomaran posesión de las calles o porque un día despertaron y dijeron “vamos a acomodar carros y hacer un negociazo a las calles”. Tampoco protestan porque estén pensando en violar la ley, no, están pensando en seguir trabajando (sí, el trabajo es ilícito pero apuesto que ninguno de ellos está pensando en eso) y cualquiera, un abogado, ingeniero, periodista o funcionario público reaccionaría de forma similar si sus actividades fuesen imposible de ejecutar el día de mañana. La reacción es lógica, no hay nada de raro en ella.

    Los franeleros y toda la corrupción que les rodea están ahí porque algo en ese sistema llamado “Estado Mexicano” no funciona, tanto para generar condiciones que permitan crecer económicamente de forma notable como para aplicar la ley.

    El franelero, el narcotraficante, el asaltabancos y demás ciudadanos que se dedican a actividades ilícitas lo hacen porque el sistema de justicia no les castiga apropiadamente y, además privilegia intereses de algunas personas sobre otras, principalmente por razones económicas.

    El franelero forma parte de un grupo ilegal, es un estorbo, sí… Por eso hay que exigirle al gobierno que castigue de forma apropiada la ilegalidad sin descuidar un solo segundo todas las condiciones que hacen que un país funcione tanto económica como judicialmente, y no solo “furule”. Es más sencillo hacer que la autoridad haga algo a esperar que la sociedad entera cambie, además esto último es utópico, como ya lo expliqué en mi artículo.

    El asunto es que si solamente se aplica el castigo sin generar condiciones que permitan trabajar decentemente, el grupo de ciudadanos-que-violan-la-ley-para-trabajar solamente cambiará de actividad y de lugar y no se extinguirá.

    Saludos, gracias por compartir sus opiniones conmigo.

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    • Ok, creo que esencialmente estamos (en el fondo) en la misma línea de ideas. No es culpa del indio, sino del que lo hace compadre, dice el dicho.

      Acá el indio (como personaje, no como figura discriminatoria, aclaro) serían los franeleros. En algún momento seguramente no había. En algún momento comenzó a haber escasez de estacionamientos en ciertas zonas del DF. En ese momento aparecieron personas que por una cantidad te buscaban estacionamiento, te “echaban aguas”, te cuidaban el auto, lo que fuera. Quizá en su inicio la actividad no estaba maleada. Pero en cuanto alguien vio como una molestia a los franeleros y se quejó, llegó la autoridad y ahí empezar los convenios. Y ahí empezó a verse como normal una cosa que esencialmente es corrupción y que provoca toda la cadena de vicios. Ya no sólo yo, franelero, hago las actividades que ya mencioné sino que implícitamente te amenazo y de vez en cuando cumplo que si no me das x cantidad tu auto sufre daños o robo.

      Eso lo hacen porque la autoridad les pide una cuota para dejarlos ser. A esto, obviamente, contribuyó que efectivamente esas personas no tienen en qué ocuparse que no sea una actividad corrupta. Todo un entramado de situaciones bastante complejas de solucionar.

      Y pues no tengo nada contra los franeleros como personas, sino como fenómeno, incluyendo a lo que hacen las grúas y sus jefes que les piden dinero. La cuestión no es censurar por censurar (como hace rato, que escuchaba a un bastante imberbe e inexperto locutor cuestionar a los chavos de Ayotzinapa de por qué venían a hacer una marcha al DF cuando los defeños no teníamos culpa de lo que pasaba en su estado, ash).

      La cuestión es que hay problemas, hay que buscarle soluciones y no con quién desquitarse por el problema que a MÍ me causa, lo cual es absolutamente humano, sí, pero también absolutamente egocentrista. Ojalá se viera la forma de arreglarlo como se debe, le duela a quien le duela, donde se vea el bien de la mayor cantidad de afectados. Saludos, E, 🙂 Un gusto leerte y debatir como siempre 😀

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  2. Como ya te comentaron, es problema tan complejo… Los franeleros están coludidos con los de las grúas, quienes seguramente a su vez les pagan a sus jefes. Las grúas llegan a hacer cada cosa por esos 700 pesos, por ejemplo, a una pariente de un ex jefe le sacaron el auto ¡de un estacionamiento! para poder cobrarle el dinero de arrastre y demás cositas, así de cínicos… Esa protesta se me hace que fue orquestada por todos los que pierden al instalarse parquímetros: los jefes, los de las grúas y claro, los mismos franeleros, pero poniendo al pez “más pequeño” a protestar ya que los otros no pueden dar la cara. No estoy en contra de los franeleros en sí, más bien, como siempre… es el maldito sistema de corrupción que se generó con complicidad de todos.

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  3. Entiendo que los Franeleros están ahí por desempleo, pero también se que permanecen ahí por negocio, te platico lo que sucede sistemáticamente entre los franeleros, sucede que si no les das “su cuota” por cuidarte el coche, lo típico, es que te rayen el coche, o le bajen lo que se pueda bajarle, pero el negocio radica, en que no les das su cuota, y tienen contacto con las gruas que tienen la concesión para levantar vehículos y llevarlos al corralon por estar estacionados en lugares prohibidos, entonces llega la grua, y arbitrariamente se lleva tu vehículo, argumentando estaba en lugar prohibido, cuando no lo esta, o pagas o pagas, por que la queja y/o aclaración que quieras hacer, te dura, bueno te sale mas caro el caldo que las albondigas, cínica y burlonamente te dicen los franeleros: pues hubiera pagado la cuota. No dudo que reciban una tajada por cada vehiculo que “denuncian” por estar “mal” estacionado.

    No todos los franeleros son así, pero sucede muy a menudo, o cuando menos en el DF, se supone que para evitar eso, ya existen las cámaras, y tbm las grúas traen cámara integrada, pero bueno, existen maneras de hacerse de la vista gorda, cuando por cada vehículo llevado al corralón, se adquieren aproximadamente 700 pesos, en muy curioso llegar al deposito por tu vehículo, y las calles de alrededor llenas de grúas haciendo fila, dejando vehículos y saliendo por el siguiente, pues reciben 300 pesos por cada vehículo que depositen, es decir entre mas mejor, creo que es mas sano, quitarlos del camino de la corrupción que tolerarlos, pues son el principio de la cadena de extorsiones legales a las que a diario se abusa de la no tan buena gente que conduce automotores.

    Entiendo, no es cosa de buenos contra malos, pero a mi parecer, se corta de tajo un mal innecesario, pagar por usar la vía publica, a alguien que no es dueño de la vía publica, por donde le vea, no le hallo forma.

    Entiendo las medidas tontas que toma el Gobierno del DF, crean el monstruo, tratando de “legalizarlos” y como obvio no pudieron, es mas fácil poner parquimetros, cuando ya dejaron que hasta entre ellos se organicen y formen una masa de desempleados con derecho a manifestarse, pero no por una causa licita, y la licitud en el objeto, es siempre un elemento de validez en cualquier acto o hecho jurídico, del cual, los franeleros carecen.

    Un gusto como siempre leerte, de compartir algunas veces puntos de vistas, y por supuesto de debatir si es necesario las ideas no coincidentes.

    Fuerte abrazo Eduardo, gracias por estar al día y compartirnos tu sentir.

    Tu amigo, Martín.

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