¡Saludos, Camaradas!

Hace no mucho tiempo, ante algunos cambios administrativos que la empresa para la que trabajaba realizaba y que no nos tenían nada contentos, nombramos un representante para que negociara con la dirección de la empresa y no nos viésemos tan afectados. Después de algunos días de “negociaciones”, obtuvimos por resultado que los recortes en prestaciones (disfrazadas de sueldo) solo afectarían a los empleados del área comercial y no al área administrativa.

Como resultado, las críticas crecieron, algunos empleados se fueron y se comenzó a operar mal; el departamento comercial terminó deshecho y a tres años del evento la empresa sigue sin recuperarse pues insiste en mantener dobles discursos y políticas para sus empleados. El negociador (quien ganó tanto simpatías como enemistades) se limitó a decir que negoció lo mejor para nosotros pero que seguía a favor nuestro y la dirección lo había nombrado “representante oficial de los empleados”, tras lo cual se armó con pequeños discursos que calmaban ánimos entre los compañeros mientras realmente poco hacía para defender nuestros intereses.

No es de extrañar que instituciones y personas que pierden confianza de la gente hagan este tipo de cosas, que pretendan que las personas confíen en ellos por sus discursos, aún siendo éstos ambiguos o poco convincentes, y no por sus acciones.

Comento esto pues ante la muerte del dictador de Corea “del Norte”, el Partido del Trabajo mexicano – que aparenta representar a ciudadanos ‘de izquierda’- expresó en su sitio web sus condolencias por la muerte de “su camarada”, Kim Jong-Il, lo que desató críticas hacia la institución en redes sociales y medios de comunicación.

En lo personal, lamento que este partido político se exprese de esa forma ante el fallecimiento de una persona que gobernó un país de cuyo gobierno hay pocas buenas referencias. Si bien pueden hacerlo, es la forma de la expresión la que no considero correcta pues parece que el Partido del Trabajo se ha quedado “ciclado” en la poesía socialista-comunista de principios del siglo pasado en la que solo sus métodos y sistemas son válidos y dignos de mención, y las dictaduras son buenas mientras sean “de izquierda” y hasta las democracias son malas mientras sean encabezadas por gobiernos “de derecha”.

El Partido del Trabajo en México parece no darse cuenta de que no son mayoría políticamente hablando, que si quieren ganar elecciones no basta con tomar una bandera y vociferar contra los opresores y es necesaria la exposición de ideas y mostrar que pueden ser capaces de trabajar en conjunto con partidos políticos y gobiernos antagonistas para lograr sus objetivos. Eso haría que muchos volteáramos a verlos como opción política. Pero pocas veces vemos a sus miembros siendo objetivos al opinar sobre la situación económica del país o el combate al crimen organizado, generalmente opinan con su bandera en la mano sin darse cuenta que no solo deben trabajar para quienes ellos dicen representar, sino en conjunto para todos los mexicanos pues lo que los partidos políticos proponen, votan, vetan o deciden termina por afectar la vida de todos.

Sé que somos muchos mexicanos cuya ideología tiende a estar situada en esa categoría llamada “izquierda” (no hago encuestas, no sé cuántos somos) pero que no vemos en México a un partido político serio llevando nuestros intereses, preocupaciones e ideas hacia los gobiernos y congresos.

Comparto la opinión de la periodista Verónica Calderón al decir “yo soy de esa izquierda que en México no existe“. Desafortunadamente quienes dicen pertenecer a ésta sólo están volteando hacia ellos mismos, a sus proyectos de partido e intereses personales, preocupándose poco de la gente y ocupándose mucho de sus instituciones y líderes; abanderando ideales Marxistas, Maoístas, Leninistas (y no sé qué más) y olvidando que de poco sirve a la gente si sólo utilizan sus ideas para dividir a la ciudadanía y hasta relegarla de la actividad política al no permitir siquiera que ciudadanos sean votados si no es por vía de partidos políticos.

Recientemente algunos militantes de partidos políticos que dicen ser de izquierda han dicho (en redes sociales): “La izquierda mexicana merece gobernar”. Estoy de acuerdo, pero los falsos izquierdistas -quienes dicen representarnos-, no lo permiten.

Saludos “camaradas”

Eduardo PS

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Categorías:Decadencia, Democracia, Mexico, Política

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4 respuestas

  1. Felicidades Eduardo, me congratulo de que en 2011 haya coincidido contigo, amigo!

    Tienes razón, creo que uno de los asuntos pendientes de la política mexicana es que ni unos ni otros representan a la gente en sí. Siguen siendo semi-dioses intocables y perfectos quienes “abanderan” los proyectos de nación, sean del color que sean.

    Mientras tanto, la vida (sufrida o no) sigue,

    Ricardo

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  2. Y sobre todo cuando siguen viendo como el siguiente paso del desarrollo económico al “Comunismo” triunfando sobre el “Capitalismo” soñando con esa época de la guerra fría.. y eso es de miedo, cuando ven a Fidel Castro como el gran estadista.. hey! noticia.. la USSR ya no existe!

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  3. Pienso que, además de la izquierda, la democracia no existe, por lo menos no como debiera. Vivimos, según mi sentir, en un país de mentiras, abusos y nepotismo, donde los de abajo protestamos, pero no importa qué tan alto lo hagamos, nuestras voces se ahogan en ese turbulento mar de política de fantasía, donde los líderes llevan agua para su molino y no es que no escuchen, sucede algo peor, ignoran al pueblo.
    Yo creo, sinceramente, que en México no existe democracia, ni izquierda, es más, ni derecha. Me parece que nadamás hay tiranos ,esperando la oportunidad en turno para exprimir lo poco que pueda quedar de este país.
    Espero estar absolutamente equivocada.
    Saludos.

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    • Concuerdo contigo Araceli, ya no es cosa de partidos es un sistema lamentablemente enviciado, que hacer ??? todo depende de nosotros como pueblo, no sirve de nada quejarnos y decir dimes y diretes de todos los políticos lo unico que estamos ocasionando es caer en el juego de mantenernos entretenidos… Mi solución es educarnos mejor, fomentar la lectura entre nosotros, tener un criterio propio, ser leales a nuestros valores civicos y personales, hacer de nuestros hijos, sobrinos, primos, nietos, parejas, amigos (según sea el caso) mejores personas con ganas de sobresalir y ser más sin tener que pisotear al de lado

      No caer en el vicio del fraude, respetar a nuestro projimo….

      Saludos

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