Periodi-Stars – Buscando el Estrellato

Hace ya tiempo, en un grupo religioso al que asistía, me fue cedida la palabra para impartir el sermón dominical; igual al católico, pero en una rama distinta del cristianismo. Recuerdo a mi maestro revisando mis exposiciones, cuidando que no mal-interpretase alguna enseñanza fundamental; pero más lo recuerdo diciéndome algo que hoy cobra relevancia ante la difusión que tenemos en redes sociales: “Ahora que eres predicador, Eduardo, debes tener cuidado con lo que dices no solo al pararte aquí en el púlpito, sino al platicar con la gente. Ellos ya no volverán a verte igual a partir de ahora, ellos confiarán mucho en lo que tú les digas, sé prudente y no parlotees las enseñanzas a lo bruto“.

El pasado viernes, al tiempo que se reportaba el fallecimiento del Secretario de Gobernación mexicano, algunos periodistas comenzaron a difundir después el rumor de que el Secretario de Educación había fallecido también. No es la primera vez que observamos esto, desafortunadamente parece que en el afán por “llevarse el mérito” se atreven a difundir rumores vía redes sociales. Si bien en ocasiones por parte del activismo social hay difusión de rumores, no tiene el mismo impacto el que se difunda por un ciudadano común que considera tener información con cierta confiabilidad a que sea por un medio de comunicación que, supuestamente, no publica información sin ser confirmada. El impacto no es igual, aunque pueda cuestionarse también la difusión ciudadana del rumor.

El problema no es la difusión del mensaje, muchos buscamos confirmación antes de afirmar, aunque quizás sea buena la especulación en un tema específico, aclarando que no se trata de la verdad sino de supuestos, en el caso de la Revista Proceso fueron amigos y gente cercana a la persona arrestada quienes difundieron el rumor, lo cual no encuentro criticable. El problema viene cuando la afirmación es hecha por un periodista, alguien con bastante influencia en la sociedad ya que ellos no son seguidos por su lindo avatar o sus tweets ingeniosos sino por su posición dentro de la sociedad y lo mínimo que esperamos de ellos (y ellas, es parejo esto) es responsabilidad al compartir información.

Si bien es cierto que muchos ciudadanos no-periodistas acostumbran hacer lo mismo, hay que tener en cuenta que un mensaje difundido por un ciudadano twittero que no tenga muchos seguidores no tendrá el mismo impacto que alguien con 1,000 o 10,000 personas leyéndolo, mucho menos cuando este ciudadano es respaldado por un medio de comunicación.

No tengo ninguna duda de que los ciudadanos hacemos buen uso de las redes sociales, aunque haya periodistas que afirmen que no lo hacemos, la utilización de twitter para informarse en ciudades como Reynosa y Monterrey ante situaciones que ponen en peligro a los demás es un claro ejemplo. Muchos accedemos a información que de otra manera tardaría días o meses en llegar por medios tradicionales y ahora la obtenemos de otros ciudadanos.

Desafortunadamente muchos periodistas buscan el estrellato, antes que informar, se vuelven “PeriodiStars”, en redes sociales solo se siguen entre compañeros de trabajo, colegas de otros medios y amigos del mismo gremio; informan poco y sacan conclusiones de lo que ellos mismos comentan; se entrevistan entre ellos o a los mismos funcionarios de siempre, no a ciudadanos; poco se atreven a seguir a gente común en donde la información fluye de forma distinta y hay pocos aplausos para ellos.

Las redes sociales no son redes periodísticas, son redes hechas para personas y no solo los medios están aquí. Si un ciudadano “la riega” twitteando algo falso es probable que otros lo reclamen y dejen de seguirlo por mentiroso, si un periodista twittea algo falso, es probable que pase mucho tiempo por cierto antes de ser desmentido.Si los periodistas quieren una red, que la hagan (no dudo que ya exista) Twitter y Facebook quedan expuestas al error del ciudadano común, el cual pronto pasa de largo.

Los periodistas y grandes comunicadores deberían entender que deben tener cuidado con lo que dicen, no solo al escribir en su medio de comunicación, sino al twittear. Los ciudadanos no los ven como a los demás, ellos confiarán mucho en lo que ustedes les digan, sean prudentes y no parloteen la información a lo bruto.

Eduardo Porras

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Categorías:Ética, Periodismo, Redes Sociales

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1 respuesta

  1. En el párrafo tres se lee “… aunque quizás sea buena la especulación en un tema específico…”.
    Ummm, ¿crees que en tal caso debe advertise: esto es especulación” o “yo especulo”? ¿Debe hacerlo el ciudadano común, o solo el comunicador?.
    ¡Buena reflexión!

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