¿De qué nos sirve el gobierno?

Un equipo deportivo necesita no solo buenos jugadores, también directivos y entrenadores. De nada le serviría a un equipo de estrellas tener un entrenador que no sepa tomar decisiones en momentos de crisis o que haga ajustes innecesarios entrando en pánico cuando hay, o no, situaciones complicadas por enfrentar.

Las más grandes “catástrofes” deportivas han sido causadas por líderes (jugadores o entrenadores) que no supieron manejar el equipo en momentos clave; así tenemos a equipos que, a punto de ser campeones, olvidaron que el equipo contrario también quería serlo y dejaron escapar la victoria; ‘managers’ que cambiaron al lanzador cuando aún podía con el partido o directivos que ‘vendieron’ a buenos jugadores por contratar un ‘estrella’ que llenó muy bien el estadio pero no hizo nada por el equipo.

El medio deportivo está lleno también de entrenadores que no son capaces de impedir que la dirección influya en sus decisiones en el campo de juego y vice-versa, directivos que no pueden resistir la tentación de vender, cambiar o ajustar su equipo sin pensar en el bien de éste. Son entrenadores y directivos débiles que transmiten sus deficiencias a su equipo y que tomarán decisiones que no solo perjudicarán a la institución deportiva, acaso también a las personas que la componen.

Inserte usted los ejemplos que guste, yo rellenaría esto de beisbol y futbol americano pero quizás usted tenga mejores ejemplos. Ahora bien ¿a dónde vamos con esto?

El gobierno es nuestro estratega y lleva la dirección de un Estado realizando los ajustes necesarios en momentos complicados y manteniendo el rumbo cuando todo va bien; combate a la delincuencia y previene actividades ilícitas mediante la aplicación de la ley; debe ser inteligente en la toma de decisiones ya que si éstas son malas o no toman en cuenta a la sociedad y se centran en él mismo, puede tener repercusiones serias pues más que fortalecer a la misma institución la debilitará y es ahí donde deseo centrar este artículo.

Si el gobierno de un Estado (República o territorio) es débil, entonces significa que una institución fuerte (legal o ilegal) emanada de la misma sociedad pero no integrante del gobierno, podrá tomar funciones que le pertenecen a éste. Esto, sin duda, es un peligro para la sociedad civil, ya que puede ésta elegir en elecciones democráticas a un gobernador o presidente que no la represente y que se encuentre sometido por fuerzas superiores ya sea de su partido político, de otro gobierno o de un grupo de delincuentes, como los narcotraficantes.

No debe extrañarnos entonces que tengamos en México gobiernos que prefieran atacar a civiles (como lo hizo el gobierno de Veracruz acusando de terroristas a dos personas que difuindieron rumores) que combatir a los delincuentes. Estados como Veracruz y Chihuahua en México sufren por los fuertes embates de grupos del narcotráfico y parece que los gobiernos locales prefieren callar a los ciudadanos que protestan en alguna forma contra la violencia (como pasó el día de hoy en Cd. Juárez).

Me aterra cuando leo opiniones que dicen que deben fortalecerse a los partidos políticos pero no hablan de fortalecer a los gobiernos. Necesitamos gobiernos fuertes, estrategas indomables que no se dobleguen ante los golpes e intentos de soborno pero que sean sólidos para hacer valer el tan mencionado y poco existente Estado de Derecho.

¿A quién sirven nuestros gobiernos? o… mejor dicho ¿De qué nos sirve el gobierno?

Parece ser que nuestro gran estratega, nuestros dirigentes, no están sirviéndonos de mucho. Pareciera que sirven a intereses no civiles y que se han vendido… ¿A quién? No lo sé, yo solo le digo lo que es evidente y es que no nos sirven a nosotros y están más dispuestos a golpearnos que a protegernos, nos tienen miedo, en vez de tenernos respeto.

Cuando el equipo deportivo no gana campeonatos o no funciona bien se cambia al entrenador o a la directiva. En México no hace falta solo poner un buen entrenador, hace falta que la sociedad civil se de cuenta que votar no es suficiente y debemos, primero, expresar nuestro descontento, indignarnos… y luego buscar entre todos (o los que querramos) la forma de actuar.

Eduardo PS

 

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Categorías:Democracia, Gobierno, Poder, Sociedad

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1 respuesta

  1. Lamentablemente y por increible que parezca, este tipo de prácticas represoras, siguen tan vigentes como en el 68. A pesar de ello, debemos seguir manifestando nuestra indignación y exigir nuestro derecho legítimo a la justicia, a un gobierno al servicio del pueblo y no a intereses particulares. No hay que amedrentarnos, hay que hacer valer nuestros derechos y alzar la voz.
    Qué pena que sigamos manteniendo a autoridades corruptas.
    Gracias por tu artículo, como siempre tan acertado.

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