Sumar restando

Hace tiempo conversaba con una persona que decía amar su trabajo; ella me comentaba que aunque en su centro laboral se comentían muchas injusticias, algunas contra ella, no las criticaba pues no podía “morder la mano que le daba de comer”. No pasó mucho tiempo cuando fue despedida, obligada a firmar su renuncia y con solo un 10% de su liquidación (práctica común en México, pero no es esa la historia). Entonces se atrevió a criticar y señalar errores, incluso reconoció que mucho de eso no hubiera sucedido si esos errores e injusticias se hubieran denunciado a tiempo a las personas adecuadas… cuando intentaron hacerlo era demasiado tarde, el problema era muy grande y la corrupción en la empresa fue casi imparable.

En últimas fechas se ha visto una tendencia en gobiernos mexicanos a presionar para ser respaldados “en automático”, es decir, sin cuestionarles. La tendencia es descalificar a quien cuestiona como si quien no está con ellos está en su contra y no solo eso, está en contra de la ciudad, territorio o país. Esto puede observarse incluso en las cuentas “textoservidoras” como las que tiene el gobernador de Veracruz, cuentas pagadas por el gobierno en las que tratan de resaltar lo bueno del gobierno, la belleza del Estado y critican como enemigo de éste a quien cuestiona o critica al gobernante.

No se trata, cierto, de creerle a los twitteros textoservidores de los gobiernos, sino de que aunque sean cuentas falsas llevan la voz directa de lo que el gobierno quisiera escuchar en redes sociales. Así, tenemos no solo a los textoservidores sino a representantes que no cuestionan a los gobernadores y son totales paleros de sus propuestas, olvidándose de su representación a la ciudadanía.

Resulta entonces extraño que siendo nuestro dinero el que está administrando el gobierno, el ciudadano no pueda cuestionar su aplicación y sea éste el que tenga que sumarse a la visión del gobernante y no al revés. Dado que nuestros gobiernos están basados en un supuesto sistema democrático, me permito cuestionar al gobernante que piensa que la democracia solo se ejerce el día de las elecciones, o que ésta implica que los ciudadanos deban someterse a la voluntad del gobernante, la democracia debería tener en cuenta la opinión de los ciudadanos y hacer lo que más convenga con los recursos públicos, no lo que el gobernante crea conveniente. Si bien la visión del gobernante debe ser decisiva a la hora de administrar los impuestos y recursos, debe ser la ciudadanía, a través de las distintas instituciones del gobierno, un factor importante (a partir de su opinión) para llevar a cabo la gestión gubernamental.

Si el gobierno empequeñece su visión partidista y se enfoca más en la ciudadanía, las obras públicas y las inversiones estarían dirigidas hacia aquellos sectores que realmente necesitan esos recursos y no hacia “pantallas” que proyecten al gobernante y su partido político rumbo a futuras elecciones.

Un ciudadano que cuestiona y juzga a su gobernante y no se suma “automáticamente” a sus proyectos, es un buen ciudadano, que no comparte los mismos puntos de vista de quien encabeza el gobierno, pero no lo convierte en su enemigo. Si el Presidente o Gobernador -de cualquier lugar- realmente es democrático, dará voz a su opositor y escuchará con atención a quien lo cuestiona, más que a quien le aplaude, podría usar su cuenta en redes sociales para conocer a sus gobernados, más que para promocionarse.

En el caso de la persona que nunca cuestionaba a su centro laboral, entendió finalmente que lo que ella amaba era su trabajo y no la empresa en la cual desempeñaba éste. De la misma forma, quien cuestiona a su gobierno también ama a su ciudad, estado o país, solo que no comparte la opinión y visión de quien encabeza la administración de éste.

Ojalá que tanto nuestros gobernantes como nosotros mismos entendamos esto.

Eduardo PS

 

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Categorías:Ciudadanía, Democracia, Gobierno, Poder, Política, Redes Sociales, Sociedad, Temas Generales, Tolerancia

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1 respuesta

  1. Totalmente de acuerdo. Alguien debería decirles que son ellos quienes deben quedar bien con la ciudadanía, pues somos nosotros los que pagamos sus salarios, no al contrario ja.
    Como dicen: “los patos le tiran a las escopetas”

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