Paranoia política

Hasta hace poco tiempo trabajé en una empresa bajo el mando de directores que poco tenían de líderes, no aceptaban cuestionamiento alguno; realizaban ajustes “imaginando” la posición del empleado, preguntándose en dichas juntas qué es lo que los demás pensaríamos o cómo podría beneficiarnos tal o cual cosa; sospechaban de cualquier reunión sin jefes, querían saber siempre qué se platicaba en la cocina a la hora de comer y cualquier cuestionamiento u oposición a alguna normativa impuesta por la dirección era vista como insubordinación y se pasaba a la categoría de no-confiable y a recibir trato hostil. Hubo casos de chantaje en que se dijo que la directora administrativa “lloraba” cuando sus subordinados diferían de sus opiniones o que ellos solo procuraban nuestro bienestar… y si alguien se burlaba de esto pasaba a esa categoría de “trato hostil”.

El día de ayer (16 de septiembre) el señor diputado Mario di Costanzo publicó el nombre “real” de algunos twitteros a quienes llamó “trolles del PAN” argumentando ofensa. Revisando las menciones de estos twitteros hacia el diputado vi que las formas para dirigirse a él no eran, muchas veces, muy educadas (sinceramente yo no sigo, ni seguiría, a esas personas de quien él se defiende, ya que efectivamente parecen militantes panistas activos atacando al diputado – créame, hay muchos), pero no creo que justifique la actitud del diputado “de izquierda”. Cuestiono la actitud del diputado pues no veo la utilidad de hacer lo que hizo o de defenderse de forma tan hostil, aparte de preguntarme la legalidad de publicar información que la gente ha decidido guardar en anonimato.

No es caso único: hace unos meses la diputada Marcela Guerra acusaba de acoso cibernético a quienes la cuestionaban en twitter, y me consta que los cuestionamientos eran bien cimentados y sin insultos, comenzando entonces los cuestionadores a recibir acoso (ahora sí) de twitteros que la defendían e insultaban y en el caso de los hombres nos acusaban de machistas al cuestionar a “una dama”. Como, en ese entonces, la testarudez de la diputada Guerra aumentaba, también aumentó el tono del cuestionamiento de algunas personas, entonces los reclamos se transformaron en insultos, lo cual no es de extrañarse pues sucede en todos lados, de mala forma, pero sucede.

Tenemos el caso, también, del diputado Gerardo Fernández Noroña, a quien hemos visto que comienza a insultar a otros usuarios de twitter una vez que se ve acorralado por cuestionamientos (haya insultos de por medio, o no).

abuso de poderLo que me preocupa de estos casos es que lo primero que se les ocurre a estos señores es evaluar la posibilidad de legislar sobre redes sociales, a pesar de la ambigüedad de los conceptos de ciber-acoso, y no centrarse en la utilidad que esta herramienta (twitter) nos ofrece para dialogar, discutir y ver la posición e ideas de otros. En lo personal, he recibido cuestionamientos bien hechos de gente educada con quien se muestra un desacuerdo y se aclara, respondiendo educada y respetuosamente; también he recibido insultos (de trolls pagados por partidos políticos) y lo único que hago es ignorarlos (incluso vale, para mi, bloquearlos y ser indiferente con ellos), eventualmente la gente entiende que si me quiere cuestionar algo, la ofensa no es el camino y mi actitud lo revela. Me preocupa que por culpa de los trolls de partidos políticos, quieran atacar a todos los ciudadanos.

Lo que no entiendo es por qué los diputados quieren legislar todo y lo que deben legislar no lo hacen. Desde hace tiempo requerimos una reforma política, fiscal, energética, penal y no… ellos prefieren pelearse con twitteros y lloriquear ridículamente cuando alguien los ofende en vez de dar una buena imagen ignorándolos y respondiendo solo a aquellos que los cuestionan bien y con la educación que tanto ellos, como nosotros, pedimos.

Será porque no les importamos, porque solo les importan ellos mismos, sus intereses y su imagen (que ni siquiera cuidan bien). Será como una amiga twittera, @ClauverS dijo ayer: “Qué miedo con los políticos trolls. Terminaremos tuiteando las telenovelas y el futbol, eso es lo que quieren.”

Por cierto, respecto a aquella empresa, el resultado es que no solo sus empleados se han ido, por cuidar tanto su autoridad y su imagen, también se han ido muchos de sus clientes.

Eduardo PS

Nota: mi identidad en Internet no es tan secreta, mi nombre real ha sido publicado aquí muchas veces mas no mi identidad total, la cual está reservada para gente confiable (en todos los aspectos), no para políticos abusadores del poder.

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Categorías:Decadencia, Democracia, Poder, Política, Redes Sociales

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