Casino Royale: ¿Quién es el culpable?

Hagamos un pequeño ejercicio de imaginación…

El ciudadano A tiene un problema con el ciudadano D, el cual decide comentarlo con B, éste le sugiere matar a D y como conoce a un tipo llamado C, le recomienda a ciudadano A que lo contrate para asesinarlo. Después de convencerlo, se encuentran con C y acuerdan que éste termine con la vida de D, lo cual ocurre.

¿Quién es el asesino? …

En el reciente y lamentable suceso ocurrido en el Casino Royale de Monterrey donde mueren 53 personas en una tragedia ocasionada tras un aparente castigo por “cobro de cuota” de narcotraficantes a los dueños del lugar, se han alzado muchas voces denunciando a los culpables, yendo desde culpar al Presidente Municipal por no insistir en la operación legal del casino, al Gobernador Rodrigo Medina por no cuidar de la población, al Presidente Felipe Calderón por “su guerra” contra el narcotráfico, a los sicarios ejecutores del atentado y hasta a los fallecidos… por asistir al lugar.

No hay que perder de vista algo:

En primer lugar, que siempre al calor de las emociones tendemos a exagerar nuestras posturas y externar opiniones de forma airada.

En segundo término, que al parecer está en nuestra naturaleza humana (influida por la educación) el culpar a cuanta gente sea posible por un suceso que nos afecta.

Ambos puntos son opinión personal por experiencia, no están basados en estudios ni nada por el estilo.

Las posturas de los afectados, especialmente aquellos que viven en Monterrey o son familiares de personas fallecidas en el Casino Royale son un poco más radicales que la de gente de fuera, pero no por ello sus opiniones son menos válidas o despreciables. Lógicamente no se puede tener siempre la razón pero es bueno no radicalizar nuestras posturas para poder llegar a puntos de acuerdo.

Un primer punto necesario para resolver el grave problema del narcotráfico en México es que necesitamos una buena estrategia, sin embargo no por ello podemos detener de golpe la estrategia que ya se tiene, por tanto en el caso del Casino Royale se requiere aprehender de inmediato a los agresores, averiguar las verdaderas causas que los motivaron a realizar el atentado, averiguar de acuerdo a su versión el cómo lo realizaron y obtener la mayor cantidad de información de ellos y su grupo delictivo inmediato. En segundo término se requiere analizar el sistema o esquema legal bajo el cual operan los casinos en todo el país (no solo en Monterrey) y la forma en que brindan (o no) seguridad a sus clientes.

Posteriormente necesita evaluarse la estrategia local de ataque al crimen organizado y revisar la forma en que se está realizando. No necesitamos que las autoridades renuncien, sino que proporcionen seguridad y que transparentemente podamos conocer lo que hacen para brindárnosla. Claro que es válido el decir que si alguien no puede con el trabajo presente su renuncia, pero la renuncia en sí no es la solución salvo en casos extremos y aún así creo que es erróneo enfocar el reclamo social hacia la renuncia de un gobernante en vez de elevar la voz por la exigencia de seguridad.

En el caso de los ciudadanos A, B, C y D, el asesino es el ciudadano C, nadie más. Al ciudadano A se le puede acusar de autor intelectual del asesinato y al ciudadano B podemos señalarlo como cómplice de éste, pero solo hay un asesino. (no estoy hablando en términos legales, sino de lógica y, quizás, ética)

En el caso del Casino Royale los asesinos son los ejecutores del atentado, solo ellos; al gobierno podemos acusarlo de otras cosas como negligencia e incumplimiento de la ley, a los dueños del casino puede señalárseles por no reportar la solicitud de cuota o por no tener habilitadas las puertas de emergencia; podemos señalar al Gobernador Medina por supuesta incompetencia o al Presidente Felipe Calderón por la estrategia fallida, a los ciudadanos se nos puede reclamar por asistir a sitios donde sabemos que el crimen organizado tiene las manos metidas pero… solo hay un asesino, en este caso “unos”: los sicarios. Los demás están involucrados pero no son culpables ni asesinos.

Dicho esto, no perdamos el enfoque de señalar a los verdaderos culpables de la violencia: los narcotraficantes. Tampoco debemos olvidar a los involucrados, pero no culpemos a quien no lo es, más vale señalar en qué cada quién tiene la culpa y no desparramar responsabilidades hacia quien no las tiene. Esto nos permitirá bajar el tono de los desacuerdos y avanzar hacia algo mejor que lo que actualmente tenemos.

Eduardo PS

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Categorías:Ciudadanía, Sociedad

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1 respuesta

  1. Mas de acuerdo no puedo estar.. pero para algunos (los seguidores de AMLO) pareciera que hasta se alegran, y de inmediato tratan de llevar agua a su molino.. un abrazo

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