Imaginando y… perdonando

Hoy te invito a imaginar junto conmigo, supongamos que:

ejercito El narcotráfico y el gobierno tienen un trato, tú vives, dentro de lo posible, tranquilo; tu gobierno trabaja para él y para la sociedad y el narcotráfico hace de las suyas al margen de la ley pero sin “meterse” con la gente ni con su gobierno. El acuerdo gobierno-narcotráfico es “déjame ser y te dejo ser”. Bajo este “imaginario” es probable que a los líderes traficantes de drogas ni siquiera les interesase tener poder político, solo se asegurarían de que cada gobernante en turno los “dejara ser”.

Es incluso posible que en estas condiciones al gobierno no le preocupe mucho el hecho de la existencia del narcotráfico pues ninguna de las partes “tocaría” intereses del otro. Dado esto, a la sociedad tampoco le ocupa esta situación. El gobierno es suyo (estamos imaginando, así que supongan que es una democracia real) y permite a los individuos y a las instituciones ocuparse de sus asuntos. Al “narcotráfico” no le interesa sino su negocio y éste no consiste en alimentar el mercado local que, aunque no es despreciable, no es el que le importa. Quiere el mercado de su vecino, con mayor población y poder económico.

Sucede entonces algo extraño… a cierto sector de la población del vecino con poder económico le preocupa el consumo de drogas entre sus jóvenes, y en vez de ocuparse de las razones que llevan a éstos a consumir drogas, decide luchar contra quienes trafican con éstas y presionar a los países con traficantes para que también luchen contra ese “mal” que aqueja a una parte de su sociedad.

Inicia la lucha, lo que antes era una acuerdo se vuelve enemistad y el “narcotráfico” comienza a defender lo que es suyo: su negocio… a costa de lo que sea.

Pasemos ahora a otro plano imaginario:

El gobierno junto con políticos e intelectuales (reales) concluyen que el combate al narcotráfico no puede ser contenido a con violencia, que cuando eliminan o capturan a un jefe o líder, éste es sustituido de inmediato y que los “soplones” ayudan en lo inmediato pero no en lo trascendente. El narcotráfico se abastece de personal tomando a aquellos desempleados que por falta de una buena educación no tienen buenos trabajos y nuestro gobierno emprende una agresiva reforma a la educación pública junto a una fuerte campaña propagandística a favor de las nuevas leyes. El poderoso vecino cancela su flujo de dinero para combatir el narcotráfico y las relaciones entre ambas naciones se “tensan” mientras la producción y comercialización de drogas es legalizada. Se crean “bares” donde éstas pueden ser consumidas junto con el alcohol y el tabaco y se establecen regulaciones para su “portación” en la calle.

El gobierno recibe reclamos pues un sector de la población, presionado principalmente por instituciones religiosas, argumenta que el país se corrompe al hacer esto y que el número de drogadictos aumentará notablemente. Sin embargo en pocos años los resultados comienzan a observarse. Los que al iniciar en este plan cursaban tercer grado de secundaria ahora están por iniciar sus estudios universitarios. Son personas que accedieron a mejores contenidos en sus materias y sus competencias son notablemente mejores que los egresados 3 años atrás. Los maestros de nivel superior notan los cambios y las evaluaciones internacionales en materia educativa comienzan a notar un incremento en las calificaciones de los alumnos mexicanos.

El narcotráfico sufrió un duro golpe, con la legalización los precios bajaron drásticamente, ya no fue rentable dedicarse a lo mismo mientras seguían siendo perseguidos como delincuentes del pasado. Al principio muchos agricultores querían iniciarse legalmente en el negocio, luego surgieron empresas legales de producción de drogas que acapararon el mercado, pero nada comparable a los grandes cárteles del pasado, las empresas son pequeñas y no son bien vistas por un sector de la población, así que tampoco hay mucha gente que desee trabajar para ellas. Los grandes “capos” de hace años ahora no tienen quién los defienda pues el negocio, como lo conocieron, ya no existe y se vuelven fugitivos “atrapables”.

Desde luego que es un simple ejercicio imaginativo, pero considero pertinente hacerlo dada la exponencial  en la que, parece, todo el mundo está perdiendo los estribos sin darnos cuenta que la violencia casi siempre generará más violencia.

La corrupción de nuestros gobiernos anteriores generó el crecimiento del narcotráfico como actividad delictiva, la legalización no implica solamente hacerlo y dejarlo ser, sino controlarlo, regularlo y combatir las adicciones mediante educación. Es una tarea compleja que a los ciudadanos nos toca pensar, debatir y madurar. La violencia solo genera más violencia, aunque los fines sean “buenos” o legítimos.

Tomo las palabras (en cursiva) de una amable y admirada colombiana, Rosa Cristina Parra: El encuentro del perdón de Sebastián Marroquín (Pablo Escobar hijo) con los hijos de importantes políticos asesinados (Lara y Galán) en los ‘80 fue muy crítico. Pero crítico desde que aún no hemos entendido que tenemos que perdonarnos y derrotar la cultura mafiosa. El encuentro causó rechazo en mucha gente. Somos tolerantes con los corruptos e intolerantes con nuestra historia y actos de perdón”. Esto en respuesta a una pregunta que le hice después de ver la película-documental “Los Pecados de mi Padre

Considero que el perdón no implica pretender que nada pasó, sino entender que lo que sucede es culpa de la sociedad y debemos perdonarnos por los errores y omisiones cometidas que hoy nos generan problemas. El perdón implica castigar a los culpables, pero no con violencia sino con justicia. Yo no quiero tratos con delincuentes, quiero gobiernos honestos pero también quisiera estar en una sociedad honesta consigo misma y capaz de pensar antes de responder con violencia.

Yo creo en el perdón y acepto mi responsabilidad en lo que nos pasa. Quizá algunas cosas no las entienda por no estar en el medio legal o periodístico, pero las comprendo como persona, ciudadano, empleado, vecino y como mexicano. Y no quiero esto que hoy nos pasa ni quiero que en 15 años estemos igual que como hoy está nuestra hermana nación de Colombia: con los mismos problemas de narcotráfico, delincuencia y… odio.

Lo que se propone no es perdonar a los narcotraficantes, sino acabar con el ciclo de corrupción, entonces será más fácil “atraparlos” al no tener el sustento de su negocio ilegal. Se trata de controlar el negocio, no de dejarlo ser. No se propone una utopía, solo una solución a un problema para poder entonces construir algo libre de problemas de magnitudes tales que no permitan a la gente y a sus gobiernos enfocarse en lo verdaderamente importante.

El problema es muy complejo como para resolverlo a balazos.

La violencia no es la respuesta.

Más que dejar tus comentarios, llévate la reflexión. Aunque, claro, siempre tus comentarios son bienvenidos.

Saludos

Eduardo PS

 

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Categorías:Educación, Gobierno

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11 respuestas

  1. Gracias por la invitación a leer peo sobre todo gracia por compartir camarada Eduardo.

    Veo y leo que todos o casi todos sin excepción hablan del “negocio” que representa el narcotráfico y casi nadie reparamos en que los gobiernos precisamente ya no detentan poder real alguno. Son simples operadores y delegados políticos de supra poderes esos si, nunca elegidos en votaciones ni anda parecido, que son quienes en realidad rige el mundo hoy por hoy: los grandes conglomerados financieros. Son estos y no los gobiernos quienes dictan y deciden por millones personas en el mundo y lo hacen todo bajo una lógica tan simple como pervertida: la utilidad a toda costa. Luego entonces ¿qué nos extraña que los gobiernos “pacten” o no con los carteles ? A final de cuentas solo son otro grupo de “empresarios” (o acaso forman parte del mismo empresariado tan “respetable” y alabado de nuestras sociedades) con los que lidian. Es decir mientras no trabajemos por desterrar esta mentalidad de la utilidad por sobre todas las cosas difícilmente hablaremos de que haya paz en algún momento. El fenómeno del narco y sus concecuencias no es otra cosa que la ideología capitalista desnuda, desgarradora que nos muestra los sus huesos y llagas putrefactas exudantes de pus que en otros ámbitos el sistema bien que se encarga de vestir elegantemente con comerciales y merolicos en los medios. Si nos quedamos con la corta visión de lo inmediato nunca podremos alcanzar otros estadios.

    Y antes de que empiecen la violencia por el narco me ha tocado de cerca, muy cerca, digo para obviar el discursito ese de “tu porque no lo has vivido”.

    Gracias otra vez Eduardo y creo que al final lo importante es que necesitamos perdón real.

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  2. que bueno se pone este blog 😉

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  3. Guau vaya TEMA, vaya Señor TEMA, Eduardo como siempre, me agrada su punto de vista, aunque creo ahora no compartirlo, me interesa en lo personal, investigar lo que ha pasado en otros países que Ud propone como ejercicio imaginario (que buena manera de proponerlo) y allá es algo real.

    Temo mucho estar en desacuerdo esta ocasión, pues mis Convicciones y Mis Creencias (Cierto, Soy Católico (y me gusta serlo no solo en el exterior, sino en VIDA entera)), mi formación profesional y no se cuantas mas de mi persona, me dicen que el camino es otro.

    Por lo tanto, TAMPOCO avalo el camino de la Violencia, y mi solución, creo (mas bien, no dudo), es aun mas utópica, imaginaria, y mil veces mas jalada que algo real o imaginario.

    Se que sonara muy trillado, muy cursi, o muy de broma, pero es en serio, y simple (ajá):

    All You Need is Love

    Y creo es cierto, Todo lo que se necesita es amor, yo me pregunto ¿que pasa en la mente, el corazón y en la vida? de alguien que se dedica al Narco y derivadas ¿para que llegue a hacer lo que es? en que momento el otro, de ser una persona que merece vivir integramente, se convierte en $Dinero$ para su negocio, en que momento el otro, se convierte en enemigo, y se consideran con derecho de privar su vida, (ya sea por ajuste de cuentas, secuestro, infundir temor, o solo por “defenderse” de la autoridad ), en que momento… bueno creo que me explique.

    No imagino el vacío que tienen en sus vidas, por que materializar la existencia, cuando existen para mi manera de pensar, BIENES INMATERIALES, muy superiores, no hablo solamente de ese amor de pareja, sino de Amor en la familia primigeniamente, pues al ser la base de la sociedad, y el primer laboratorio donde se experimenta lo que el día de mañana sera la socializacion con el otro, se puede y debe inculcar el amor y respeto por la vida, por la salud, por la integridad en general.

    Por el momento creo es lo que tengo que decir, pues son las 4 de la mañana y el sueño como que me llama.

    espero poder retomar este comentario (si las actividades lo permiten) y redondear un poco mas lo que quiero explicar.

    Un saludo Eduardo, tenga Usted muy buen día, y como siempre le agradezco que me ponga a leer y pensar , se podrá no estar de acuerdo, pero eso no significa que sea uno contrario, creo esto es la diferencia de la civilidad al barbarismo que actualmente vivimos.

    despedida corta, pues el sueño me gana.

    Nos leemos

    Atte : Mar MuPaz (El Búho Vengador)

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  4. De nada serviria la legalización si no existe educacion ante y contra esto.
    En mi opinión, el que consume, consumira lo prohiban o no. Cansados estamos de tanta violencia, que como comentan no acabara aquí, y el miedo que provoca esta amenaza, nos obliga como ciudadanos a levantar la mano y exigir; conformarnos con los “acuerdos” que hace nuestro gobierno, nos llevara sin mas ni menos a un Colombia o peor aún, a un México que aún conociendo la raíz del problema, no lucha por no convertirse en tal horror.
    Apoyo su legalización,no apoyo el proceso que estamos pasando para que esto suceda o bien, nunca suceda.
    La vida es demasiado buena para vivirla encerrado tras 4 paredes solo por que el gobierno tiene aparte, otro negocio con el cual acabar con nuestra esperanza de ser mejores.

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  5. Que valiente en tratar este tema. Nadie queremos exprimir una opinión por lo complejo del mismo; sin embargo, tienes razón al señalar que es necesario el debate y la discusión sobre el mismo.
    Aún legalizado seguirá siendo un gran negocio como lo son el alcohol y el tabaco. Pienso que lo del acuerdo era lo mejor, total adictos siempre habrá y andar matando gente sin ton ni son es lo peor.

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  6. Sinceramente no se cual será la solución a todo esto, me siento ya muy cansada de hacer listas interminables de soluciones y de buscar comos porques etc.

    Lo que si creo es que mi Monterrey aún le faltan muchas experiencias fuertes por vivir, tengo un presentimiento de que no vamos ni a la mitad de este episodio de vioencia, pero si creo que la gente poco a poco se cansará de ser violenta consigo misma, y sólo así a travéz de los años la sociedad mejore por sí misma proque se ha cansado de ser violento hasta con el vecino.

    Pero temo que para cuando llegue ese cansancioa todos los rincones, será ya demasiado tarde.

    Monterrey no es ya lo que fue antes, y para recuerar la paz de años atrás será sumamente difícil, levantarnos costará sangre de muchos y psicosis mental en general.

    Pero si creo en que una legalización pueda ayudar siempre y cuando la educación se refuerze el exceso.

    Saludos!

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  7. El problema es que ambos países están atacando los hechos y no las causas, lo que solo empeora las cosas y no cura la raíz del mal.

    Sin embargo, en cuanto a legalizar, si hay padres que se mortifican al pensar que sus hijos fumen, no sé como reaccionarían si vieran que su hijo o hija fuma mariguana.

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  8. Creo que mal interpretaste lo del “plano imaginario número 1”, puse que estaba a favor por qué así es cómo vivíamos durante muchísmos años, quienes son mayores que nosotros, lo saben. Monterrey sólo era conocida porque aquí vivían los capos, mientras hacían sus negocios en otras ciudades…en donde, claro, tampoco se generaba la violencia que vemos diariamente.

    No soy experta en el tema para plantear cómo se pueden resolver las cosas, porque para empezar, mi visión ni siquiera observa un fin a la violencia.

    Me cansé de leer (pero lo sigo haciendo) sobre qué se puede hacer, qué no se debe hacer, quién es el culpable, quiénes somos responsables…eso para mi ya no es suficiente.

    Desde hace algunos años he tomado la actitud de hacer cosas tan sencillas por mi país, que aunque no evitan derramar sangre,mínimo contribuyo en algo para no maltratarlo.

    En días como hoy, en el mi amiga sigue en coma inducido después de haber recibido 9 disparos de AK-47 por resistirse a entregar su carro, el positivismo lo tengo en el suelo que piso. A veces la desesperación te hace anhelar soluciones crueles y sí, también se pierde la empatía.

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    • Sinceramente no soy experto en el tema, como siempre mis puntos de vista los respaldo como ciudadano solamente.

      Efectivamente lo mal-interpreté, no sé qué pensé cuando lo leí pero eso me sucede por responder con hambre y con asuntos de mi trabajo encima, lo siento. Tampoco quise decir que la respaldo, sino que era algo que antes “funcionaba”, sin embargo eso es lo que nos tiene ahorita viviendo así, rodeados de violencia.

      Coincido contigo en la postura de hacer cosas “pequeñas” pero significativas aún en su tamaño para contribuir a mejorar, a veces pienso que esto, opinar y compartir la opinión para luego generar debates, es una forma y por eso lo hago.

      La forma en que vemos las cosas que nos rodean afecta siempre y no se trata de olvidar sino de mejorar y evitar que nos vuelva a suceder algo así. Lamento lo que sucedió con tu amiga y por los que sufren por ella, como tú.

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  9. Ijole, yo me quedaría en el plano imaginario número 1 y lo digo sinceramente.

    Me pregunto cómo le caería a EU un Reglamento General de Toxicomanías como el que se aprobó en 1940 en México.

    Te dejo el dato, tal vez te pueda servir. http://ow.ly/1YkdJ

    Y sí, tienes razón: “El problema es muy complejo como para resolverlo a balazos”.
    sobretodo con lo que me enteré ayer…ya sabes, de esas leyendas urbanas que terminan convirtiéndose en realidad: “Por cada zeta (pesado) que agarren o maten, éstos matarán a dos niños”.

    Da escalofríos.

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    • Entiendo tu “postura”, Irene… sinceramente no la considero “mala” solo incorrecta (el arreglo con el gobierno). Pero creo que la legalización traería consecuencias inmediatas negativas por parte de EE.UU. pero positivas en el largo plazo.

      Ninguna solución será la aspirina con un cafecito que acaba con la migraña, pero tampoco creo que será un placebo que funcione como “atole con el dedo” sería enfrentarlo de forma real.

      Lo que comentas es muy nefasto, es la consecuencia de atacar con violencia y no con inteligencia.

      (por cierto, entretanto leo el enlace que me compartes)

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