Tu empresa… tu país

Mi vida laboral no es distinta de la de muchos de los que leen este “post”… he tenido 5 trabajos en el lapso de 10 años, los de mayor duración han tenido períodos de 4 años. Una de estas experiencias fue como maestro de área físico-matemática y otras dos como vendedor profesional. Los otros dos han sido etapas como ingeniero de soporte técnico y una más como supervisor de producción en una pequeña maquiladora. No en ese orden.

Personalmente, en los 5 he tenido aprendizajes notables, recibí conocimientos útiles no solo para mi vida laboral o profesional, sino para la personal. Eso es de hacer notar.

Sin embargo, no es mi intención hablar hoy sobre mi vida laboral, sino de los sitios donde trabajé y sobre una curiosa analogía que hice entre éstos y la comunidad/región/país en que vivimos.

  • En 4 de éstos sitios de trabajo tuve un jefe incuestionable, al que no podía mostrar mi desacuerdo así estuviese tomando las decisiones más absurdas. / Tenemos gobernantes (presidentes, legisladores, jueces) intocables, que no solo se sienten sino se saben protegidos por la “clase política” ante casi cualquier barbarie que pudiesen realizar en contra de los gobernados.
  • En 1 de ellos tuve un jefe “títere” en donde el aparente subordinado inmediato era quien tenía el poder de toma de decisiones. / Tenemos representantes (y quizá, gobernadores y presidentes) títeres, que una vez en el puesto renuncian para ceder el lugar a otro “con poder” o bien, continúan en el puesto pero recibiendo órdenes de “más arriba”… bueno, ‘dicen’… eso se dice.
  • En 3 de las empresas donde trabajé tuve un jefe directo que realmente solo funcionaba como filtro entre los patrones y yo, pero incapaz de tomar decisiones que, incluso, estaban incluidas en su puesto. Incapaz, también, de hacer propuestas “hacia arriba” para mejorar las condiciones de trabajo de los empleados. / Hay gobiernos, representantes y jueces que se separan por completo del “pueblo”, ejerciendo el poder desde y para las instituciones que los colocaron en sus puestos y no desde las instituciones para beneficio de los gobernados.
  • En una de estas empresas existía la política de ventas de “ganar el proyecto a costa de lo que sea”, incluso llegaron a decirme que violara la ley y diera sobornos, modificara manuales o falsificara documentos con tal de “hacer la venta”. / Tenemos elecciones cuestionables, con partidos políticos capaces de “ganar como sea”. En vez de realizar propuestas inteligentes y viables, prefieren descalificar al oponente con insultos o realizar alianzas para ganar (o violar la ley), pues carecen de ideas ejecutables en beneficio de los votantes y de intelecto para convencer.
  • En una de las empresas, todos los empleados que son despedidos son “echados a la calle” sin pagarles su liquidación, prefiriendo pagar miles de pesos en sobornos antes que dar un peso al ex-empleado, así ha sido durante años sin sanciones para la compañía, utilizando a los que ‘se quedan’ para declarar, ante las autoridades, contra el expulsado del centro laboral (sea justificado o no, el despido). / Existen leyes, jueces y policías… pero éstos sucumbieron ante los poderes de la delincuencia, dejamos que se corrompieran y promovimos esa corrupción, alabándola a veces y siendo indiferentes en otras ocasiones. Permitimos que el que violaba la ley estuviese por encima de la ley misma, haciéndose pasar por legal.
  • En dos de mis centros laborales me topé con clientes de la iniciativa privada que pregonan honestidad “a los cuatro vientos (y a nivel nacional)” mientras sus adquisiciones se realizan con truculentas maniobras de “aceleración de procesos de compra”. / Como primer ejemplo, las “licitaciones”:no hace falta decir más como analogía de los, muchas veces, truqueados y fraudulentos, pero disfrazados de legales, procesos de compra del gobierno. Como segundo: la forma corrupta en que las instituciones gubernamentales y quienes las dirigen, sirven primero a sus partidos políticos y luego, quizá (y si les da la gana) a los gobernados.
  • En uno de mis centros de trabajo vi cómo el tráfico de influencias colocaba en puestos superiores a elementos con incapacidad intelectual para el ejercicio de éstos. / Aquí no diré demasiado, ese centro de trabajo era en una institución de gobierno… y una institución educativa, para desgracia de los alumnos. Lamentablemente estos ejemplos “sobran” en México, con directores de escuelas primarias que difícilmente tienen idea de cómo escribir su nombre correctamente pero con solapamiento de gobierno + sindicato para ocupar un puesto (no hablemos de ejercerlo).
  • En dos de las empresas que trabajé, tuve que ‘navegar’ a contracorriente de las políticas establecidas que, a todas luces, me afectaban económica o personalmente, convirtiéndome para la empresa en un peligro y un “cuestiona-todo”, a pesar de los buenos resultados. / Si no es la destrucción del único bosque y río vivo dentro de una ciudad a manos de una empresa privada, es la inacción del gobierno ante las necesidades de la población o la acción del gobierno, nuevamente, a favor de los intereses de los partidos políticos o de los poderes de la iniciativa privada y nunca o pocas veces en beneficio de sus gobernados. Pero por alguna razón nos hemos acostumbrado a esto, unos protestan y hasta son etiquetados como “malos ciudadanos”, otros prefieren aceptar “lo que venga”… aún cuando esto sea en su perjuicio.
  • En 4 de los 5 centros de trabajo, la mayoría de los empleados no sentía aprecio alguno por la empresa pues se sentían infravalorados por ésta. / No habrá mucho que decir… quizá baste ver cómo nuestros gobiernos no muestran interés por proveernos de seguridad o de condiciones para acceder libremente a una buena calidad de vida. Ejemplos sobrarán.

No es necesario continuar, creo que será suficiente para encontrar analogías entre lo que pasa con las empresas mexicanas y nuestro país. Vemos constantemente la apatía gubernamental ante nuestros problemas, observamos (y muchas veces sin reaccionar) cómo nuestras aportaciones económicas al gobierno son utilizadas para fines que no nos beneficiarán; vemos cómo la delincuencia organizada toma control de las instituciones policiacas y ataca a la población mientras las autoridades locales (primeras responsables) prefieren ser indiferentes ante estos hechos; observamos cómo el gobierno federal prefiere vender la educación de nuestros niños a cambio de alianzas de poder con el sindicato de maestros; vemos cómo nuestros legisladores sucumben ante el poder de las empresas, votando primero leyes en su beneficio y olvidando legislar a favor de los ciudadanos.

jefe-gorgoryEn todo esto, la culpa es compartida. Como ciudadanos permitimos que esto pasara, decidimos dejar en manos de unos cuantos el ejercicio del poder y elegimos culpar a otros de nuestros problemas. Como gobierno, se olvidó el objetivo de gobernar, comenzaron a mandar, a acumular “poder” y no a ejercerlo.

Los ciudadanos violan la ley porque las autoridades lo permiten. Las autoridades son corruptas porque los ciudadanos lo permitimos. Es un círculo aparente, pero que, creo, tiene un centro y punto de quiebre: El ciudadano.

En el interior de una empresa, si el empleado reclama, critica, protesta y negocia, la empresa no podrá ejercer acciones contra él. Sin embargo en la empresa es más fácil renunciar e irse a otra… en el caso de nuestro país, irse es más complicado.

Pienso, como conclusión, que cuando los ciudadanos decidamos actuar, el gobierno no tendrá más poder qué acumular y tendrá que ejercerlo. Entonces podremos dejar de ser la democracia simulada que hoy somos.

Ahora bien, sí… actuar, pero ¿cómo? bueno… eso es tema de otro “post”.

Sé bien que no todo es malo, hay muchas cosas buenas, hay buenas personas, buenas intenciones, empresas, quizá gobiernos… pero las malas intenciones en malas personas con malas empresas bajo malos gobiernos nos hacen mucho daño, sean pocas o muchas las ocasiones que tal combinación se presente.

Espero tus comentarios.

Eduardo PS

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Categorías:Ética, Decadencia, Gobierno, Política, Sociedad

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9 respuestas

  1. Yo también quiero saber ¿cómo?, quiero dejar de ser del montón de mexicanos que solo callamos y agachamos la cabeza, diciendo “nadie nos hace caso, para que me quejo” y ser de la minoría que logre un verdadero cambio, ahora estoy pasando por la tristeza e impotencia de ser víctima de mis propias decisiones mal tomadas en algún momento, mi papá se puede decir que fue asesinado a principios de este año, se les ha exigido a las autoridades que hagan algo, pero solo buscan culparnos a la familia de que saquemos la pistola, dicen que se suicidó, pero sin embargo yo nunca vi que sacaran una bala de su cuerpo, por otro lado lo idiotas del ISSSTE perdieron una hora en no dar una atención debida a mi padre, mientras el se desangraba, esperando una solución, entonces hoy me pregunto si hay alguna forma de realmente resolver algo así, si necesitaré de dinero, para sobornar a las autoridades del ministerio?, y encuentren a los responsables de la muerte de mi papá?, perdón por este comentario tan largo, pero creo que esto es algo que ya traigo guardado desde hace tiempo :(, saludos Eduardo, gracias por tu artículo.

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  2. Lo que dices es muy cierto y triste a la vez. ¿Hasta cuándo iremos a estar callados para no entrar en la “lista negra” y no nos perjudiquen? y a la vez sabemos que ya estamos siendo perjudicados por quienes ostentan el poder y lo ejercen aplastando libremente a quienes no nos atrevemos a HACER NADA. La solución está en nosotros mismos, no caer en corrupción, no dejarnos oprimir(como grupos de trabajadores), no tener miedo de decir la verdad ante injusticias evidentes…hay tanto por hacer!!!!!!!!!!!! Felicidades, tú ya estás haciendo algo.

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  3. Es bueno saber que nos damos cuenta de que el cambio esta en nosotros. Tal vez no sepa como empezar o como influir en los demas, pero considero que el simple hecho de aceptar y creernos capaces del cambio ya hace una gran diferencia entre las personas que queremos un cambio y las que no.
    Hay que analizar, orientarse a un resultado, actuar, lograr algo distinto al hacer algo distinto cada dia. El dia a dia hara la diferencia. Gracias por este analisis.

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  4. Excelente analogía que ejemplifica como la corrupción está tan enraizada en nuestra sociedad. Yo coincido contigo, la solución somos los ciudadanos. Cuando nos demos cuenta que vivimos en un sistema cerrado y que el mal que propinemos a otra persona irremediablemente se nos va a regresar. El costo social que pagamos ahora es altisimo y pienso que estamos despertando del letargo. En verdad tengo plena confianza en que el cambio se está gestando y tu eres un ejemplo de ello. Felicidades!

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  5. mhhh, mi situación laboral es distinta, en la rpimer empresa que trabaje, estuve 4 meses, se fue a la quiebra, un asesor de ahi, me recomendó en otra y ya llevo 20 años ahi, si pasé por la parte de mejor dale una mordida al inspector, y yo ¿por qué? todo esta bien, es para que no den lata…, nos ha tocado de todo, pero la política finalmente es no dar mordida, en una ocasión le dije a un isnpector voy a anexar una foto al cuerpo del acta, a ver que dicen los dictaminadores, -ay no se ponga así- ¿¿?? a la mera hora. cambió su amenaza… y participar como ciudadanos, como en lo del #Renaut… nadie opino cuando salió como iniciativa, y ahora muchos ¡protestan!… vaya, si está para pensar nuestro papel como ciudadanos

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  6. Creo que todas estas prácticas están muy arraigadas en la cultura de la gente, muy pocos lucha contra este tipo de situaciones, la apatía reina e incluso aunque en su fuero interno reconozcan que está mal, que no debería de ser así, prefieren quedarse callados y “no mover el avispero”.

    La bronca es sacar a toda esa gente de su apatía, que se mueva, que se una por causas comunes y no se sienta “amenazada” porque alguien alce la voz (como en el caso de, por ejemplo, el #tuitsilencio con los niños de la guardería ABC que muchos reaccionaron como si se les estuviera quitando algo físico, casi, no como que algunos decidimos no tuitear y ellos podían hacer lo que les viniera en gana).

    Claro que sería bueno comenzar a cambiar las cosas desde dentro (como dice Rosaura) pero aunque puede uno intentarlo (otra vez, en respuesta a Rosaura) en un país donde todos se quedan parados la situación se asemeja como un solo hombre o mujer que trata de exhortar a la multitud y se encuentre con estatuas de mármol, imperturbables. Lo intentará, quizá pueda moverlas con mucho esfuerzo un centímetro, pero solo/a no tendrá mucho progreso. Cuando esas estatuas revivan y vean que están dejando que todo se vaya al caño quizá algo comience a suceder.

    Saludos.

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  7. Excelente post, la analogía que haces de los lugares de trabajo con el gobierno es tan ingeniosa y cierta… será que es parte de nuestra misma mexicanidad? ojalá y no

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  8. Entonces más bien es una cultura generalizada… donde la persona con poco o mucho poder abusa… y los gobernados por apatía o miedo no hacen nada… Se dice que hay que sembrar conciencia en los ciudadanos… pero una vez sembrada hay que cosechar… la pregunta es ¿cómo? Yo llevo mucho tiempo preguntándomelo… Veo por ejemplo el caso de la niña Paulette… que sea por dinero o influencia de sus padres en los medios de comunicación se promovía la noticia en todo México siendo después tema de morbo. Ahora, o más bien ayer, militares asesinaron a 2 niños, quedando todo callado. Y sigo preguntando ¿cómo?. Yo soy de los poco ciudadanos que en verdad denuncia y sin embargo, al darle seguimiento a las denuncias veo que no pasa nada. Entonces: ¿CÓMO?

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  9. ¿Que pasaría si empezamos a cambiar las cosas nosotros como individuos? ¿Que pasaría si como propone Seth Godin nos volvemos herejes de lo establecido y empezamos a generar cambios?

    A veces nos cerramos en criticar, en atorarnos en los obstáculos que nuestros “superiores” nos ponen, pero… ¿en realidad estamos así, tan atados de manos?

    Tenemos miedo de hacer cambios, de meternos en problemas si hacemos las cosas diferente para que nuestro mundo laboral sea mejor, más eficiente y honesto, tenemos miedo a ser castigados y a fracasar.

    El cambio no está hecho para ser perimitido, los cambios se hacen para pedir perdón después. Empecemos a hacer las cosas de forma diferente.

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