Reclamos en garantía

¡Véndete! Recuerdo esa palabra, dicha por mi entrevistador (y director de la empresa) cuando llegué a solicitar trabajo en donde actualmente presto mis servicios como vendedor profesional.

Necesito un vendedor… ¿quieres que te contrate? Véndete… En dos días te aviso si compramos tu idea.

Después de eso, hice una de mis mejores ponencias en una entrevista, parece que la confrontación y el reto me motivaron para convencerlo de que tenía que contratarme a mi y desechar las otras propuestas. Dos días después, recibí una llamada en la que me confirmaron mi contratación, pero antes de salir de esa oficina yo tenía mucha seguridad de que sería contratado.

3 años y medio después, analizo una expresión que, normalmente, en palabras de muchos, suena así: “todo en la vida se basa en una relación de compra-venta” siempre dicen algunos. Yo creo algo parecido, pero me gusta sacarlo del contexto de la relación comercial y trasladarlo a un plano más ‘terrenal’ y humano: “todo en la vida termina en una relación muestra-aceptación/rechazo”.

En mis años de docencia, una compañera, licenciada en filosofía, dijo entonces algo que me dejó pensando hasta estos días: “Aún el ser anti-social necesita de la existencia de la sociedad para poder seguir existiendo como tal, ergo: es un ser social, aunque no le guste”.

Esa es su venta, vende su queja social, su reclamo, miedo, enojo, su miedo o su rabia y quiere que lo “dejen ser” o ser aceptado como dice o quiere ser…

Todos tenemos una venta propia, algo que ofrecer… nos gusta mostrarlo a los demás y puede ser desde una cualidad histriónica hasta una forma de ser o algo que se sabe, se practica o se (aparentemente) es. Sin embargo en ocasiones tratamos de vender algo que no somos, o vendemos de más, ya sea inspirando desconfianza o confianza indebidamente, la cual puede después ser usada en nuestra contra; también yéndonos al punto de exagerar cualidades que no poseemos; o, quizá, en ocasiones, negando tener alguna cualidad, que puede ser positiva o negativa, de nuestra personalidad.

La oferta (desde el punto de vista más capitalista posible) está siempre presente, el problema viene cuando llegamos al punto de la demanda, pues no siempre las demás personas están dispuestas a aceptar nuestra oferta, o tal vez más simple, no todo mundo busca ofertas o las acepta.

Hay ventas obligadas, tenemos que convivir con nuestros jefes y compañeros de trabajo, y podría sorprendernos al ver qué es lo que cada cual compró de nosotros. Es probable que nuestro jefe piense que somos de una forma muy distinta al concepto que el mensajero tiene de nosotros… y así podríamos indagar sobre los distintos conceptos que cada cual tiene de nuestra persona, y descubriríamos que cada cual compró algo distinto y lo hizo porque le vendimos algo distinto. Necesariamente fue así, y no sería problema si no estuviésemos predispuestos a pensar que somos de una manera definida e invariable.

Muchas veces observo a personas defender demasiado su ego… parece que a mayor defensa del ego, mayor debilidad de éste. No aceptan cuestionamientos, no aceptan ninguna pregunta que cuestione su personalidad, sin embargo aceptan insultos o ser denigradas. Es algo asombroso.

Me gusta cuestionar a la gente, obviamente no me agrada que me contradigan en todo, pero acepto los reclamos y la confrontación, sobre todo porque me gusta confrontar las ideas. Pero casi siempre la gente piensa que les estoy cuestionando su existencia y recibo respuestas como: “sé tolerante, cada quien tiene derecho a pensar lo que desee” o “todas las ideas son respetables”.

Generalmente, para ello, tengo una respuesta (aunque no me pregunten): NO.

Así de simple, no, las ideas no son respetables, si lo fuesen nadie tendría derecho de manifestarse cuando no se está de acuerdo en ningún lugar del mundo. Aunque parezca estúpido, solo las ideas propias son respetables, lo que es respetable fuera de nosotros es nuestro ser, nuestra existencia. La tolerancia implica respetar a la persona con quien se discute o confronta la idea, no a la idea en si.

Hoy comentaba con una amiga, de quien siempre aprecio mucho su opinión, que mucha gente es rara, pareciese que a muchos les gusta ser tratados mal. Creen que el producto que venden es “lo máximo” y que todo lo que dicen es incuestionable y no se puede “reclamar por garantía”, irónicamente hacen todo para ser tratados mal pero pensando que nada en ellas debe ser puesto en tela de juicio.

Todas las mañanas voy a una tienda de conveniencia por algún tipo de pan o galleta que acompañe mi café, y tomo mi tiempo, no desespero y escojo bien, por calidad, textura, sabor y varias otras características. Eso es lo que la tienda me ofrece, y si el producto está en mal estado, reclamo por la sustitución de éste por uno que satisfaga mi necesidad.

En las relaciones humanas pasa igual, no podemos esperar que si estamos ofertando algo a los demás como nuestra (a veces neurótica) personalidad, sea aceptada sin reclamos. No podemos preguntar por qué ya no nos hablan o nunca nos hablaron bien, no podemos cuestionar que les simpaticemos o no, pero sí podemos reclamar el que nos insulten o denigren. Así debería ser, pero hay quienes antes admiten lo contrario.

Pero hay quien vende y no acepta reclamos, prefiere ser insultado por vender y no cuestionado por lo que vende.

Y… tú ¿qué vendes? ¿aceptas reclamos en garantía?

@Eduardopolis

 

Anuncios


Categorías:Sociedad, Tolerancia

Etiquetas:

1 respuesta

  1. Complejo tema el que te aventaste esta vez… Realmente sí es difícil encontrar esa fina línea entre respetar a alguien y respetarlo, pero no estar de acuerdo con su idea.

    No sé si sea tu vivencia, pero yo me he encontrado en muchas ocasiones con personas que prefieren hacer de todo menos cuestionar sus propias ideas y reconocer que nadie tiene el dominio de toda la verdad en este mundo. La realidad tiene muchos matices y yo creo que cada uno puede percibir cierto espectro de esa realidad. Pero la cuestión es que esa percepción no afecte al resto del mundo de forma negativa y atrase el posible avance en las ideas (ejemplo: la tierra es plana. Interesante idea, pero no contribuye a avanzar, al contrario).

    Precisamente es lo que luego me choca de algunas posturas en Twitter y en otros lados, dogmáticos hasta la pared de enfrente, sólo su realidad cuenta, sólo sus soluciones pueden funcionar. ¿Quién dice? Por eso cada que me quieren ‘encajonar’ en una forma de ser definitivamente los mando al demonio.

    Creo que ya me volví a extender, pero sí, creo que vale la pena preguntarse estas cosas que te preguntas y reflexionar para mejorar. 🙂 Muy buen post (complejo, pero bueno).

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s