Overreacting

Me gusta la palabra “overreacting”, así en inglés, en español no suena bien como una sola palabra sino como definición: “reaccionar de forma exagerada o con fuerza excesiva”.

Quiero exponer y analizar en esta ocasión 3 casos particulares pero desde la misma perspectiva o con el mismo sentido crítico, comenzando por la famosa carta de Kate del Castillo, mas intentando centrarme en las reacciones observadas en usuarios de redes sociales; además de las reacciones de la gente a las acciones del ya tan mentado empresario Miguel Sacal y terminando con las reacciones de otros a la postulación de Isabel Miranda de Wallace como candidata por el PAN para gobernar el Distrito Federal.

Caso 1:

De entrada quiero decir que la reacción exagerada de mucha gente hacia la carta mencionada, junto con algunos comentarios de un familiar cercano desestimando las críticas, me hizo tener que re-leerla este fin de semana para concluir lo siguiente: muchos opinamos cosas similares a lo que Kate del Castillo expresó, incluso si lo analiza usted hay un cargo de ironía en su texto y si bien no es nada nuevo lo que ella expresa pues otros tenemos ideas similares sobre lo establecido y bien visto socialmente, lo que más se cuestionó fue el “llamado” a el “Chapo” Guzmán para “traficar con el bien”, lo que también puede ser interpretado de muchas maneras, sarcásticamente también, si usted gusta. Capturó mi atención que un internacionalista le dedicase espacio para análisis a la misma carta, análisis – creo yo – sobrecargado de “moralina“, por cierto. Al final, lo que muchos no entendieron es que cada quién puede opinar lo que le de la gana y que aunque a usted puede gustarle o no, no tiene nada de malo cuestionar lo establecido y tratar de leer entre líneas. Tampoco creo que el narcotraficante más buscado y poderoso del mundo se de tiempo para leer y atender solicitudes de tregua o de cambiar de producto a traficar. Lo demás son opiniones que muchos compartimos, y otras que no… nada fuera de lo normal. Sin embargo las reacciones de muchos son insultar, tanto a quien expuso la carta como a quien llega a estar de acuerdo con ella, mediante expresiones como: “me parece idiota pensar así”, etc., en vez de realmente analizar el texto, desmenuzarlo y cuestionarlo con sensatez.

Caso 2:

Por otro lado tenemos el caso de Miguel Sacal, una persona incapaz de controlar su ira y que, combinado con el poder que le da su dinero, parece hacer uso constante de métodos violentos para imponer su voluntad y de alguien que, bajo el personaje de un payaso llamado “Platanito” acostumbra hacer chistes ofensivos contra personas discapacitadas, enfermas… o muertas y que tuvo a mal, ignorantemente, hacer un chiste sobre los niños fallecidos en el incendio de la Guardería ABC. En ambos casos muchas reacciones consisten en insultar a la persona que ofende, incluso con insultos que denigran al ofensor al punto de considerarlo “animal”, entre otras cosas. Es decir, en vez de invitar a una reflexión (como antes lo apuntaron @karyva en su blog y @veriky en su timeline) se llega a insultos y cosas que no llevan a nada, que incluso el mismo ofensor tan cuestionado difícilmente leerá.

Caso 3:

Hay más casos, como el de la candidatura de la señora Isabel Miranda de Wallace para gobernar el Distrito Federal que causó revuelo pero enfocado hacia el cuestionamiento político con tendencia partidista o bien hacia una especie de “idolatría” hacia la señora Miranda, como si nadie pudiese criticarla por nada o como si todos debieran estar de acuerdo con ella y nada en ella fuese cuestionable. En este caso hubo “overreacting” de ambos lados: de los críticos no-centrados en las ideas de la persona sino en el partido político y de parte de quienes no se atreven a criticarla. Esto me recuerda a los “amantes” y críticos del Teletón, que por su cerrazón y afán de diferenciarse de quienes participan – o no – de éste, hacen que se pierda la crítica objetiva, también existente.

En todos estos casos hay reacciones excesivas, y como ya se apuntó en otro texto, una tendencia a llamar estúpido o “ningunear” a alguien que ofende, a centrarse en atacar a la persona y no a sus acciones, a denigrar y a no llegar a ningún lado.

No le escribo esto porque yo no lo haga, procuro no hacerlo y antes lo hacía mucho, pero es posible moderar nuestras reacciones para tratar de llegar a un punto que nos haga reflexionar, y no desahogarnos solamente.

Eduardo PS

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De franelas y otras hierbas

En días pasados charlaba con un tío residente de Kansas City. Entre muchas charlas surgió lo siguiente: muchos ciudadanos de Kansas piden acción a la autoridad en cuidar los límites de velocidad en los “Freeways” ya que ha aumentado la cantidad de gente que no respeta los límites de velocidad. El problema aumentó cuando los ayuntamientos redujeron sus presupuestos debido a la crisis económica, reduciendo también la cantidad de policías y limitando las funciones de los que quedaron en las corporaciones al cuidado de la ciudadanía en zonas residenciales y no en carreteras.

Esto anterior ocasionó que, al haber menos policías, la gente no se sintiera limitada por los señalamientos de límite de velocidad para así conducir con la rapidez que deseaban. Curioso, ¿no? Gente educada y preparada, perteneciente a una sociedad de leyes y ordenada rompe las reglas en cuanto no hay nadie que castigue. No, no es exclusivo de México y de nuestra “poco educada y respetuosa” sociedad, sucede en todos lados, parece estar en la naturaleza humana.

El día de hoy surgió una noticia que llamó mi atención por lo absurdo que parecía, y es que resultó que un grupo de personas, tradicionalmente llamados “franeleros” protestó en la Ciudad de México contra la instalacion de parquímetros. La noticia causó indignación en muchos que criticaron a este grupo por su descaro, ya que aunque el gobierno de la Ciudad ha pretendido regular su actividad, a final de cuentas muchos de ellos operan al margen de la legalidad explotando el miedo de los ciudadanos a que su vehículo sea maltratado si no cooperan con ellos.

Más que centrarme en la crítica al grupo, al cual no justifico en absoluto, quisiera resaltar dos puntos importantes:

  1. No son personas que quieran dedicarse a actividades ilícitas, están ahí porque en general el país no ofrece posibilidades de empleo para todos y eso limita las opciones para muchos. Toda actividad fuera de la ley tiene una causa y en este caso, como lo comentó Mario Valle en Twitter: “Me sorprende e indigna quien se sorprende e indigna por la marcha de los franeleros. El problema es de todos: se llama desempleo“.
  2. Estos grupos de “cuidadores” de automóviles han crecido al margen de la ley pero cobijados por autoridades corruptas; incapaces de proporcionar condiciones seguras de vida y de fomento a la creación de empleo/empresas/etc., han preferido lidiar con el problema aceptando la participación de la ciudadanía en actividades ilícitas.

Hay que insistir: no se justifica la actividad ilícita, es solo que hay que entender sus causas y no simplificar todo a una simple clasificación de “gente buena – gente mala”. Habrá gente complicada dentro de estos grupos pero no acepto la comparación del franelero con un narcotraficante.

Lo resumo así: es absurdo que los franeleros marchen exigiendo que no se instale un sistema legal para continuar con su trabajo, pero es aún más absuro que los ciudadanos que nos indignemos por esto sigamos aceptando discursos baratos en las campañas políticas y de nuestros gobernantes en vez de exigirles acabar con los sistemas disfuncionales que permiten y fomentan actividades fuera de la ley. Podemos decir que la sociedad tiene el gobierno que se merece pero no por ello vamos a justificar a un gobierno corrupto con policías coludidas con el crimen organizado y extorsionadores/encubridores de grupos al margen de la ley (como los franeleros).

Una parte de la sociedad y la autoridad es corrupta y por ello el sistema social-económico no funciona para todos. Sin embargo simplificar este problema etiquetando como “malvado” al franelero y como “buenos” a nosotros solo complica las cosas; decir que con no dar dinero al franelero solucionamos el problema raya en lo ridículo ya que ni con nuestra intención ni con pensarlo vamos a cambiar a una sociedad entera en sus usos y costumbres. La sociedad está representada ante ella misma y ante agentes externos por la autoridad, es a ésta a quien debemos exigir que no se coluda con delincuentes, que cree condiciones para que se generen empleos y que solucione los problemas de inseguridad y delincuencia que nos invaden.

En Kansas City, en Chihuahua o en la Ciudad de México, si un ciudadano sabe que la autoridad le castigará por violar la ley, dejará de violarla… o poniéndolo de otro modo: “en cuanto la autoridad se descuida y el castigo deja de existir, al ciudadano -educado o no- dejarán de importarle muchas reglas”.

Es el miedo al castigo social (ejecutado por la autoridad) lo que mantiene bien portada a la gente; si éste desaparece y además la gente no tiene qué comer, el panorama se vuelve más que complicado.

Eduardo PS

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Nota: tómese esto como un llamado a no simplificar los problemas sociales. Yo también he tenido problemas con franeleros y limpiavidrios… y con ingenieros, contadores y demás gente. Corruptos, malos, ilegales y violadores de la ley hay en todos lados, así como autoridades que no hacen lo que les corresponde y algunos ciudadanos que sabemos que “el sistema” no furula.

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Presencia Irrelevante

Leí hoy una nota en el periódico Excélsior la cual me hizo reir (reí y bufé) pues expone que algunos diputados están preocupados por mejorar su imagen ante la ciudadanía, sin embargo la solución que se les ocurre es ir con la gente a explicar lo que hacen, no los veo exponiendo que desean acercarse (sus representados) para ver qué necesitan y cómo, desde su puesto público, pueden ayudar. Así de decadentes son, es su imagen lo que les preocupa, no el país… no la gente.

Recordé el tiempo de los inicios de twitter en que muchos usuarios pensábamos que sería buena la llegada de estos “personajes” a la red social en la que algunos ciudadanos ya discutíamos y exponíamos nuestras ideas con preocupaciones e inquietudes sociales.

Observando un rato esas cuentas, uno puede notar que no son sino un espacio de promoción política, no llegan a la red social como los demás; aunque no haya gente con “status” real dentro de Twitter, el político parece solamente ver en la red social la oportunidad de difundir sus obras, actos de campaña o labores como militante de un determinado partido político. No parece haber intención de leer a nadie sino a los que les aplauden y si no hay nadie que lo haga están dispuestos a derrochar dinero público para contratar agencias que les fabriquen twitteros falsos que sí lo hagan.

En el caso de candidatos y gobernantes, se hace evidente el momento en el que una agencia comienza a administrar la cuenta de Twitter, ya sea en el modo de escribir o en las cosas que comienza a compartir. A quienes observo un poco más “libres” es a los diputados y senadores, de quienes más he percibido que manejan sus propias cuentas, sin embargo en muchos casos están al mismo nivel que los gobernantes, es decir: más interesados en difundir sus gracias o confrontar altaneramente a quien los cuestiona, que en escuchar a sus representados.

Entonces, puede usted ver a nuestros políticos usando las redes sociales para aplaudir el trabajo de otros, para anunciarse (como si fueran un club de futbol), o como un simple espacio de promoción, más que de información.

Lo que en un principio pareció bueno ha tomado un “sabor agridulce”, pues he visto muy pocos de ellos dialogando e interesados en las ideas de los demás en redes sociales, reflejo de lo que sucede fuera de ellas; sin contar que les interesa más que no opinemos ni nos expresemos ‘demasiado’.

Fuera de los medios de comunicación y de periodistas o personas allegadas a medios, sé de pocos ciudadanos que realmente siguen con interés lo que los políticos dicen en Twitter; se han vuelto cuentas de mero trámite y poco útiles; parece que las tienen a fuerzas, en vez de ver a las redes sociales como canales de acercamiento hacia los intereses y problemas ciudadanos para ser proveedores de soluciones legislativas y operativas para éstos.

Sin afán de generalizar, ya que hay casos de políticos que se salvan, ese es el comportamiento que observo de la llamada “clase política”, alejada de la gente que gobierna o representa y cercana a ella misma, aplaudiéndose y celebrándose a costa de aquellos por quienes deberían trabajar.

Así, seguiremos leyendo notas y comunicados oficiales expresando la preocupación de los políticos por su imagen… usted y yo les importamos muy poco.

Entretanto, la presencia de muchos de estos personajes en las redes sociales se vuelve, cada vez más, fastidiosa e irrelevante.

Eduardo PS

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¡Saludos, Camaradas!

Hace no mucho tiempo, ante algunos cambios administrativos que la empresa para la que trabajaba realizaba y que no nos tenían nada contentos, nombramos un representante para que negociara con la dirección de la empresa y no nos viésemos tan afectados. Después de algunos días de “negociaciones”, obtuvimos por resultado que los recortes en prestaciones (disfrazadas de sueldo) solo afectarían a los empleados del área comercial y no al área administrativa.

Como resultado, las críticas crecieron, algunos empleados se fueron y se comenzó a operar mal; el departamento comercial terminó deshecho y a tres años del evento la empresa sigue sin recuperarse pues insiste en mantener dobles discursos y políticas para sus empleados. El negociador (quien ganó tanto simpatías como enemistades) se limitó a decir que negoció lo mejor para nosotros pero que seguía a favor nuestro y la dirección lo había nombrado “representante oficial de los empleados”, tras lo cual se armó con pequeños discursos que calmaban ánimos entre los compañeros mientras realmente poco hacía para defender nuestros intereses.

No es de extrañar que instituciones y personas que pierden confianza de la gente hagan este tipo de cosas, que pretendan que las personas confíen en ellos por sus discursos, aún siendo éstos ambiguos o poco convincentes, y no por sus acciones.

Comento esto pues ante la muerte del dictador de Corea “del Norte”, el Partido del Trabajo mexicano – que aparenta representar a ciudadanos ‘de izquierda’- expresó en su sitio web sus condolencias por la muerte de “su camarada”, Kim Jong-Il, lo que desató críticas hacia la institución en redes sociales y medios de comunicación.

En lo personal, lamento que este partido político se exprese de esa forma ante el fallecimiento de una persona que gobernó un país de cuyo gobierno hay pocas buenas referencias. Si bien pueden hacerlo, es la forma de la expresión la que no considero correcta pues parece que el Partido del Trabajo se ha quedado “ciclado” en la poesía socialista-comunista de principios del siglo pasado en la que solo sus métodos y sistemas son válidos y dignos de mención, y las dictaduras son buenas mientras sean “de izquierda” y hasta las democracias son malas mientras sean encabezadas por gobiernos “de derecha”.

El Partido del Trabajo en México parece no darse cuenta de que no son mayoría políticamente hablando, que si quieren ganar elecciones no basta con tomar una bandera y vociferar contra los opresores y es necesaria la exposición de ideas y mostrar que pueden ser capaces de trabajar en conjunto con partidos políticos y gobiernos antagonistas para lograr sus objetivos. Eso haría que muchos volteáramos a verlos como opción política. Pero pocas veces vemos a sus miembros siendo objetivos al opinar sobre la situación económica del país o el combate al crimen organizado, generalmente opinan con su bandera en la mano sin darse cuenta que no solo deben trabajar para quienes ellos dicen representar, sino en conjunto para todos los mexicanos pues lo que los partidos políticos proponen, votan, vetan o deciden termina por afectar la vida de todos.

Sé que somos muchos mexicanos cuya ideología tiende a estar situada en esa categoría llamada “izquierda” (no hago encuestas, no sé cuántos somos) pero que no vemos en México a un partido político serio llevando nuestros intereses, preocupaciones e ideas hacia los gobiernos y congresos.

Comparto la opinión de la periodista Verónica Calderón al decir “yo soy de esa izquierda que en México no existe“. Desafortunadamente quienes dicen pertenecer a ésta sólo están volteando hacia ellos mismos, a sus proyectos de partido e intereses personales, preocupándose poco de la gente y ocupándose mucho de sus instituciones y líderes; abanderando ideales Marxistas, Maoístas, Leninistas (y no sé qué más) y olvidando que de poco sirve a la gente si sólo utilizan sus ideas para dividir a la ciudadanía y hasta relegarla de la actividad política al no permitir siquiera que ciudadanos sean votados si no es por vía de partidos políticos.

Recientemente algunos militantes de partidos políticos que dicen ser de izquierda han dicho (en redes sociales): “La izquierda mexicana merece gobernar”. Estoy de acuerdo, pero los falsos izquierdistas -quienes dicen representarnos-, no lo permiten.

Saludos “camaradas”

Eduardo PS

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CSI Chihuahua: Marisela Escobedo

Hoy, 16 de diciembre de 2011, conmemoramos el aniversario del asesinato de Marisela Escobedo, mujer forzada a convertirse en activista social por la búsqueda de justicia tras el lamentable asesinato de su hija Rubí Frayre.

Con admiración por quien enfrenta el poder buscando justicia a costa aún de su propia vida, con vergüenza por ser parte de una sociedad-estado incapaz de ofrecer justicia a sus integrantes.

Que descanse en paz y nunca olvidemos a la señora Marisela Escobedo Ortiz.

Estoy seguro que ha visto usted series de televisión como CSI (Crime Scene Investigation), al menos una vez. Este tipo de series se centran en asesinatos y en donde la policía realiza investigaciones sobre éstos y los factores ajenos al asesinado que pudieron haber influido para que el delito se cometiera.

Los capítulos duran normalmente una hora y tienden a comenzar con escenas no violentas que desencadenan en el asesinato, a partir del cual el capítulo va tomando forma. Posteriormente la policía realiza supuestas investigaciones entre lógico-científicas, ficticias y de sentido común para armar el rompecabezas del crimen, resolverlo e impartir justicia arrestando al/los asesino/s.

Más allá de que se trate de ficción y que utilicen tecnologías a veces inexistentes o imposibles, en lo que quisiera centrarme es en la duración. Cuando veo algún capítulo de CSI voy armando en mi mente el rompecabezas del crimen investigado y comienzo a tener sospechas, “pruebas”, y sospechosos… pero muchas veces me sucede que volteo a ver el reloj y faltan menos de 5 minutos para terminar y no se ve nada claro, todo sigue confuso y no se aprecia cómo podrán encontrar al culpable en tan poco tiempo. De pronto, 40 segundos antes de que “las letras” del final aparezcan, el culpable es arrestado o finalmente detectado gracias a los últimos 3 análisis y en ocasiones a algún golpe de suerte. Eventualmente lo que pienso es: “claro, solo quedaba 1 minuto, tenían que terminarlo así”.

El día de ayer el Gobierno del Estado de Chihuahua anunció que finalmente (y casualmente) a 1 año del  asesinato de Marisela Escobedo frente al Palacio de Gobierno había encontrado a su asesino y no solo eso, “encontraron” el arma homicida que además había estado involucrada en otros crímenes en el Estado (el arma, no sabemos si el asesino también).

Lo increíble de esto es la gran casualidad que justo 1 día antes de cumplir el año del asesinato se ofrezcan resultados por primera vez, que el asesino ya esté muerto desde hace 3 meses y que tengan tantísimos detalles del caso, como obtenidos de un capítulo de CSI y uno se pregunta: ¿Por qué no hubo resultados antes? ¿Por qué justo ahora?

Lo que se observa es que la sociedad chihuahuense no le cree a la Fiscalía General del Estado, en lo general; todo parece un teatro mal armado, una maquillada al asunto para que todos “veamos” que sí trabajan y se preocuparon por el caso. Como si no supiéramos tanto por experiencia personal o de personas cercanas a nosotros cómo la justicia se aplica bien para quien sabe aprovechar los muchos agujeros legales o bien no se le aplica a nadie a menos que se tenga suficiente poder o sean casos sencillos… “de trámite”.

A la Fiscalía General del Estado de Chihuahua, como a los editores de los capítulos de CSI, se les acabó el tiempo y armaron rápido un final CSI “mexican curious”, lo malo, estoy casi seguro, es que si por lo menos hubieran realmente imitado uno de los capítulos de la serie, hubiésemos tenido un resultado distinto y anterior a éste, con el verdadero asesino encarcelado.

Parte de la justicia que la sociedad pide en el caso de Marisela Escobedo es que las razones por las cuales el asesino de Rubí Frayre fue puesto en libertad fuesen ajustadas legalmente para que un asesino confeso no pueda ser dejado en libertad con la facilidad con que el sistema judicial lo hizo. Mi pregunta es: ¿Ya se ajustó esto?

Expreso mi admiración y respeto para todos los que como Marisela Escobedo enfrentan con honor al poder corrupto. Mi admiración por los pocos servidores públicos que sí llegan a cumplir con su labor de justicia y servicio a la sociedad, aún a pesar del decadente gobierno.

Eduardo PS

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- Por cierto: en una búsqueda en un medio de comunicación podemos encontrar un pequeño compendio de notas sobre Marisela Escobedo, desde su muerte hasta hoy: http://j.mp/sOgBHQ 

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Congreso Inútil

Imagínese usted que en la empresa en que trabaja necesita un automóvil para desempeñar sus labores; acude con el director y éste le indica a usted que no pueden proporcionárselo, por tanto usted compra el vehículo por cuenta propia y comienza a utilizarlo no solo para lo personal, sino para lo laboral. Ahora que usted tiene su vehículo y lo usa para el trabajo, la empresa se lo quita porque así lo considera conveniente, y lo presta a otros empleados argumentando que es para asuntos laborales igual que usted y que eventualmente lo tendrá de vuelta para regresar a casa. Claro, usted pagó el automóvil, el seguro, las llantas, etc… ocasionalmente ellos le pondrían gasolina (si bien le va).

¿Le suena absurdo lo anterior? Bueno, no debería pues es algo común siendo lo que el congreso mexicano hace con nuestro “poder” de representación ante el Estado cada día. Y no solo son las cámaras de diputados y senadores quienes utilizan nuestros recursos para fines que no nos interesan, también lo hacen los congresos locales, sin distinción de ideologías o tendencias políticas. Pocos trabajan para el ciudadano, antes están otros intereses.

El día de hoy, por ejemplo y según nos enteramos algunos, el Senado mexicano aprobó la criminalización de usuarios de Internet con una modificación a la Ley de Derechos de Autor que al parecer faculta al IMPI para convertirse en una especie de policía cibernética que podría señalar culpables a internautas que, según ellos, violen derechos de autor mediante descargas vía Internet de material protegido, obviamente con consecuencias legales no muy buenas para el posible afectado; tenemos a Diputados y Senadores autorizándose salarios y bonificaciones de fin de año (llámeles aguinaldo, si gusta) exageradamente altas en comparación con la media salarial nacional mientras instituciones médicas como el ISSSTE y el IMSS no tienen medicinas en algunas clínicas entretanto sus direcciones se negocian entre cúpulas partidistas y dirigencias sindicales; podríamos señalar además los exagerados gastos en publicidad que realizan los gobiernos y cuyos presupuestos son avalados por congresos complacientes al servicio del partido político en el poder.

Es la historia de nuestros congresos, es la realidad de nuestra situación representativa en la que nuestros senadores o el diputado local o federal que corresponda a nuestro distrito se encuentra al servicio de instituciones como empresas, iglesias, partidos políticos y sindicatos antes que estar al servicio ciudadano. El “típico” diputado o senador mexicano vota con mayor facilidad una ley propuesta para beneficiar intereses económicos empresariales, posiblemente con el argumento de fortalecer el empleo, que para beneficiar al ciudadano que representa y que lo eligió.

Ese típico diputado o senador mexicano solo sabe de ciudadanos en época de elecciones, pues aunque su puesto se lo debe al partido político que le hace el favor de postularlo (y a quien le pagará favores posteriores), necesita de ese artilugio extraño llamado “voto” para acceder al puesto que no solo le otorgará poder, sino que lo hará esclavo y sirviente casi incondicional de un poder ajeno a la ciudadanía y con total desinterés en ésta.

No hay mucho qué decir, quizás algunos… muy pocos… se salven de esta calificación, pero la historia y las formas de accionar de los congresos mexicanos dejan mucho qué desear para el ciudadano que obtiene pocos o nulos bienes de las legislaciones, las cuales casi siempre terminan beneficiando demasiado a grupos de poder no-ciudadano.

El comparativo con el carro propio al servicio de la empresa no es en vano, es exactamente lo que pasa con nosotros quienes pagamos los salarios y gastos de un sistema de congresos que no están al servicio nuestro.

Que, ojalá, algún día la patria (el ciudadano) se los reclame y haga pagar duro por ello.

Eduardo PS

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¿Y los estadistas?

Hace pocos días supe cómo el actual director comercial de la empresa en la que trabajo fue elegido; el proceso no fue sencillo pero tampoco tardado. Se hizo una convocatoria para evaluar las capacidades de los individuos en negociación y manejo de la información corporativa y de los productos; sin embargo no fue elegido quien mejores ventas tuvo en el año, sino el que mejor supo explicar el rumbo que debería tener la empresa y pudo dar a conocer un plan de trabajo, las formas de llevarlo a cabo y los plazos medibles en los cuales éste plan y sus etapas estarían cerrados.

Así, la dirección general tomó la decisión de elegir a la persona indicada, no por ser el mejor vendedor sino porque daba certeza sobre el futuro de la compañía. Lo demás, como las ventas y sus cuotas, pasaba a segundo término, así como el conocimiento de productos. No quiere decir que no fuera importante lo demás, pero la compañía vio lo prioritario… y hasta la fecha parece no haberse equivocado después de 5 años de gestión.

La contienda electoral ha comenzado de forma oficial en México, y si bien no tenemos aún campañas oficiales, hay pre-campañas y candidatos oficiales por 2 partidos políticos y 3 pre-candidatos por parte de otro. Lo que pretendo resaltar es los enfoques que los políticos están tomando (y eventualmente, y como en cualquier elección, tomarán seguramente) y los que los medios de comunicación y la ciudadanía estamos viendo como prioritarios.

En días pasados se vio un supuesto debate de parte de los candidatos panistas en el que vimos muchos más cuestionamientos a la labor de los demás que señalamientos al proyecto propio de cada contendiente. En el caso del pre-candidato del PRI, Enrique Peña, hemos tenido desafortunados traspiés en los que ha mostrado poca habilidad para improvisar mostrando su “lado débil”, y realizando comentarios misóginos. Quizás el caso de Andrés López Obrador es de resaltar pues aunque ha criticado a sus posibles contrincantes se ha centrado en su proyecto – que puede gustar, o no – y hablar poco, más que en señalar a los demás, ya veremos en campaña oficial su comportamiento. Al parecer estamos solo en tiempos de pasarela donde todos intentan al menos mostrarse, no importa cómo, pero hacerse notar sobre los demás.

Observo que tanto los medios como nosotros estamos prestando mucha atención a detalles que nunca nos habían importado demasiado y esto es bueno, también la interacción ciudadana en redes sociales se muestra mucho más fuerte que la difusión oficial de candidatos y fortalece la opinión pública por encima de la de los partidos políticos. Sin embargo creo que aunque debemos ver los “deslices” y errores de los candidatos, también debemos estar atentos al “candidato completo”, poco nos han dicho sobre su proyecto al dirigir el país, su política interna y la política internacional que piensan seguir en caso de llegar a ocupar el cargo de Presidente de la República. Es cierto, no estamos en campaña oficial, pero nos está ganando la atención lo menos importante de los pre-candidatos y de acuerdo a la experiencia creo que una vez iniciadas las campañas electorales ésto no cambiará por parte de los políticos y la atención mediática general.

Muchas cosas siguen pasando en el país en materia de seguridad, política internacional, empleo, etc., y los candidatos podrían aprovechar para emitir opiniones al respecto, al menos. Es labor del ciudadano consciente evaluar las condiciones generales del proyecto de trabajo de cada contendiente para así poder elegir no al que haga más ruido, hable “más bonito” o se equivoque menos, sino a quien nos de certeza hacia el futuro y pueda decirnos con mayor claridad dónde podríamos estar situados en 6 años más y cómo piensa lograrlo.

Hasta el momento ningún candidato me ha dado una pista, siquiera, de esto. …¿y a usted?

A la hora de elegir una persona que dirigirá el destino de una institución hay cosas que son prioritarias y otras secundarias, si enfocamos la atención en lo secundario podríamos estar priorizando asuntos sin importancia.

Los candidatos, sus delices e idioteces ya llegaron… ¿y los estadistas?

Eduardo PS

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